Cali, agosto 1 de 2026. Actualizado: sábado, agosto 1, 2026 00:22
Especial | Reconstrucción del caso
Caso María Camila Potosí: la historia completa del crimen que estremeció a Cali, desde la desaparición hasta la muerte de Alahia
La mañana del 16 de julio de 2026, María Camila Potosí Gómez salió de su casa en el barrio Polvorines, en la comuna 18 de Cali, sin imaginar que ese recorrido sería el último.
Tenía 21 años, cursaba el octavo mes de embarazo y esperaba a su primera hija, a quien llamaría Alahia.
Hacía parte del programa del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, para mujeres gestantes y madres lactantes y asistía a controles prenatales en la Red de Salud de Ladera.
Para su familia era una joven bondadosa, confiada e inocente.
Lo que comenzó como una desaparición terminó convirtiéndose en una investigación por feminicidio que, dos semanas después, derivó en la captura de cinco personas, el hallazgo de la bebé y una reconstrucción detallada de los hechos que aún continúa en manos de la Fiscalía.
La desaparición
Aquella mañana, María Camila salió de su vivienda con un propósito que todavía presenta dos versiones dentro de la investigación. Una señala que se dirigía a un control médico en el puesto de salud de Polvorines.
La otra indica que iba a recibir una donación de ropa para la bebé que estaba próxima a nacer.
Lo cierto es que nunca llegó a ninguno de esos destinos y tampoco volvió a comunicarse con su familia.
Las cámaras de seguridad registraron el último momento en que fue vista con vida.
Eran las 10:33 de la mañana cuando apareció como parrillera en una motocicleta conducida por una mujer identificada como Yulieth Angulo.
Según contaron posteriormente sus familiares, María Camila la había conocido en el programa del ICBF y la presentaba como una amiga que también estaba embarazada.
Esa relación de confianza resultaría determinante dentro de la investigación.
Mientras transcurrían las horas sin noticias de la joven, la preocupación aumentó entre sus familiares.
Ese mismo día, su pareja comenzó a difundir mensajes en redes sociales para reportar su desaparición y alertó que la mujer con la que había salido tampoco regresó a su casa.
Desde ese momento comenzó una búsqueda que, con el paso de los días, movilizó a familiares, autoridades y ciudadanos.
El hallazgo
La búsqueda terminó cuatro días después. El 20 de julio, las autoridades encontraron el cuerpo de María Camila a orillas del río Meléndez, en un paraje rural del corregimiento de La Buitrera, a unos seis kilómetros de Polvorines.
El hallazgo transformó la desaparición en una investigación por homicidio y abrió un nuevo capítulo que, hasta entonces, nadie imaginaba.
El cuerpo estaba atado, envuelto en sábanas y presentaba múltiples heridas ocasionadas con arma blanca.
Su pareja relató públicamente cómo encontró el cadáver, mientras la familia comenzaba a enfrentar un hecho aún más desconcertante: la bebé que María Camila llevaba en su vientre ya no estaba.
Un día después, Aurelio Acuña, jefe seccional de Investigación Criminal de Cali, informó que las características morfológicas y las prendas de vestir coincidían con las de la joven reportada como desaparecida.
Sin embargo, el proceso de identificación también confirmó la preocupación que empezaba a expresar la familia sobre el paradero de Alahia.
Entre el 22 y el 23 de julio, los familiares acudieron a Medicina Legal y denunciaron públicamente que el cuerpo no tenía a la bebé en el vientre. Esa revelación modificó por completo el rumbo de la investigación y obligó a los organismos judiciales a abrir una nueva línea para establecer qué había ocurrido con la niña.
El 23 de julio, durante el sepelio realizado en el cementerio Jardines del Recuerdo, la madre de María Camila, Alba Ruby Gómez, hizo un llamado público para que le devolvieran a su nieta.
Las primeras pistas
Mientras la investigación avanzaba, comenzaron a surgir elementos que permitían reconstruir los últimos movimientos de la joven.
La Alcaldía de Cali anunció una recompensa de hasta 50 millones de pesos por información que permitiera esclarecer el crimen. El alcalde Alejandro Eder calificó el caso como “repudiable” y pidió celeridad en las investigaciones para identificar a todos los responsables.
Las cámaras de seguridad se convirtieron en una de las principales piezas del proceso. Los videos permitieron confirmar que María Camila había salido junto a Yulieth Angulo y seguir parte del recorrido realizado en la motocicleta.
Paralelamente, la familia aseguró que la mujer cambió varias veces su versión sobre lo ocurrido y denunció que habría intentado ocultar una chancla similar a la que usaba María Camila el día de su desaparición.
Al mismo tiempo, otra hipótesis comenzó a ser analizada por los investigadores. Según lo manifestado por los familiares, Yulieth le habría dicho a su expareja que “tendrían una niña“, una información que llevó a las autoridades a profundizar en la posibilidad de que existiera un plan para apropiarse de la bebé y hacer pasar el embarazo como propio.
El rompecabezas
Con el paso de los días, el trabajo conjunto entre la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y el Cuerpo Técnico de Investigación permitió reconstruir el recorrido que hizo María Camila después de subir a la motocicleta.
Las labores de Policía Judicial, el análisis de cámaras de seguridad, las entrevistas, las actividades de inteligencia y las pruebas técnico-científicas llevaron a identificar los posibles roles de varias personas dentro del caso.
De acuerdo con información revelada por BLU Radio, la principal hipótesis señala que Yulieth logró ganarse la confianza de la joven y, en lugar de llevarla a su destino, desvió el recorrido hasta una vivienda ubicada en el corregimiento de La Buitrera, donde presuntamente la esperaban otros hombres vinculados al plan criminal.
En entrevista con Mañanas BLU, el viernes 31 de julio, el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, general Herbert Benavides, confirmó que los investigadores ubicaron ese inmueble y practicaron un análisis forense que fortaleció el proceso judicial. “Ubicamos la residencia. Allí se hizo un experticio forense donde se determinó que efectivamente hay una alta probabilidad de que allí se realizó este acto criminal“, afirmó el oficial.
El comandante agregó que las pruebas científicas permitieron consolidar la línea investigativa. “Encontramos rastros y fluidos como sangre que fueron corroborados por Medicina Legal y corresponderían al ADN de María Camila. Todo esto nos fue llevando a cada uno de estos delincuentes“, declaró Benavides en esa misma entrevista.
El oficial también indicó que la investigación permitió identificar el vehículo que, presuntamente, fue utilizado para transportar el cuerpo hasta el lugar donde finalmente fue encontrado.
Las capturas
El 30 de julio, la investigación dio uno de sus principales resultados. La Policía Nacional, la Fiscalía y el CTI realizaron seis diligencias de registro y allanamiento en Cali y el municipio de Andalucía, Valle del Cauca, que terminaron con la captura de cinco personas señaladas de participar en el crimen.
Entre los capturados figura alias “Julieth“, quien fue vista conduciendo la motocicleta en la que se movilizaba María Camila el día de su desaparición.
Según el comunicado oficial de la Policía, ella sería la persona que coordinó la ejecución del plan criminal junto con alias “Kevin” y alias “Nitson“, este último señalado como presunto integrante de la estructura delincuencial Los Santa, dedicada a homicidios y actividades de microtráfico en la comuna 18 de Cali.
Las autoridades también capturaron a alias “Edwin” y alias “Juan José“, quienes, según la investigación, habrían participado en el ocultamiento de evidencias y en la disposición del cuerpo de la víctima.
Durante los operativos fueron incautadas dos motocicletas y un vehículo particular que, de acuerdo con las autoridades, habrían sido utilizados para facilitar la comisión del delito y ocultar elementos de interés para el proceso.
La Policía informó además que algunos de los implicados adelantaban trámites para salir del país antes de ser capturados.
Todos quedaron a disposición de la Fiscalía por los delitos de secuestro, desaparición forzada, feminicidio agravado y ocultamiento de material probatorio.
Ese mismo día, uno de los capturados entregó información que permitió ubicar restos humanos en una zona boscosa cercana al lugar donde había sido encontrado el cuerpo de María Camila, también en inmediaciones del río Meléndez.
La confirmación
El 31 de julio llegó la noticia que puso fin a la búsqueda de Alahia. El Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó oficialmente que los restos encontrados correspondían a la hija de María Camila Potosí.
Para establecer su identidad, la entidad explicó que realizó una prueba de docimasia para determinar si la bebé estaba muerta antes de salir del vientre de su madre, un estudio genético para confirmar el parentesco y un análisis de histopatología.
Ese mismo dictamen confirmó que María Camila murió por múltiples heridas ocasionadas con arma blanca y que las autoridades evalúan la posible imputación del delito de tortura.
La Personería de Cali lamentó la confirmación e informó que fortaleció el acompañamiento psicosocial a la familia, mientras el caso seguía generando reacciones en distintos sectores del país.
Entre ellas estuvo la del presidente electo, Abelardo De la Espriella, quien rechazó el crimen y anunció que buscará endurecer las penas para asesinos y abusadores de niños durante su gobierno.
Aunque las capturas representan uno de los principales avances de la investigación, el proceso judicial continúa.
La Fiscalía deberá formalizar la imputación contra los cinco detenidos y establecer con precisión las circunstancias en las que murió Alahia, así como determinar todas las responsabilidades penales dentro de un caso que permanece abierto y que, desde la desaparición de María Camila Potosí hasta la confirmación de la muerte de su hija, mantuvo la atención del país.

