Cali, marzo 16 de 2026. Actualizado: lunes, marzo 16, 2026 22:05

Colombia frente al espejo de su deuda: señales de alerta en el mercado

Deuda pública: el país está llegando a umbrales críticos en su sostenibilidad fiscal

Deuda pública: el país está llegando a umbrales críticos en su sostenibilidad fiscal
lunes 16 de marzo, 2026

Las cifras recientes sobre la deuda pública del Gobierno Nacional Central (GNC) revelan que el país está llegando a umbrales críticos en su sostenibilidad fiscal.

Mientras los inversionistas siguen apostando por los altos retornos que ofrece Colombia, el mercado lanza señales cada vez más evidentes de alerta sobre el manejo de las finanzas públicas.

Según ANIF, al cierre de 2025 la deuda bruta del GNC alcanzó los $1.194 billones, lo que representa un 64,4% del PIB.

Esta cifra solo es superada por el pico registrado en 2020 durante la pandemia. Más preocupante aún es que la deuda interna —que representa el 45,3% del PIB— alcanzó su mayor nivel en 26 años, mientras que la externa llegó al 19,1% del PIB.

Aunque el gobierno celebró que la deuda neta se ubicó en 58,5% del PIB (por debajo del 61,3% proyectado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo), este “respiro” se debe a operaciones de manejo de deuda y no a mejoras estructurales en el balance fiscal.

Liquidez en mínimos históricos

El informe revela que las disponibilidades de la Dirección del Tesoro Nacional (DTN) —es decir, el efectivo que tiene el gobierno para pagar sus obligaciones— cayeron a niveles críticos.

En febrero de 2026, el saldo de caja era de solo $6,6 billones, un 68% inferior al promedio histórico.

A ese ritmo de ejecución presupuestal, los recursos solo alcanzarían para cinco días de funcionamiento y servicio de deuda.

Este panorama de caja forzó al gobierno a acudir más frecuentemente al mercado, generando un alza en las tasas de los TES.

Actualmente, estos títulos se negocian a tasas cercanas al 14%, niveles no vistos desde 2021, pero esta vez no como reflejo de una política monetaria contractiva, sino como respuesta a las presiones de liquidez y el mayor riesgo percibido por los inversionistas.

Una curva que se invierte: el mercado habla

La curva de rendimientos de los TES evidencia un comportamiento inusual: las tasas más altas ya no están en los extremos de largo plazo, sino en el tramo medio (2029–2035).

Esta inversión de la curva es particularmente preocupante, ya que en ese rango se concentran los vencimientos de deuda reestructurada en 2025 y buena parte de las nuevas emisiones del gobierno.

Esta distorsión transmite un mensaje claro: los inversionistas exigen una mayor prima de riesgo en el corto y mediano plazo, justo cuando las necesidades de financiamiento son más apremiantes y el entorno político más incierto por las elecciones de 2026.

El riesgo país se desmarca negativamente

Otro punto álgido del informe es la comparación del riesgo soberano de Colombia con países de calificación similar.

Aunque Colombia comparte grado de inversión con economías como Brasil, República Dominicana y Sudáfrica, su Credit Default Swap (CDS) a 5 años se ubica en 225 puntos básicos, 92 puntos por encima del promedio de ese grupo.

El CDS colombiano se acerca peligrosamente al de Turquía, un país con una calificación crediticia inferior.

El EMBI (indicador que mide la prima de riesgo de los bonos soberanos) también refleja esta percepción: Colombia tiene el mayor EMBI entre las economías latinoamericanas comparables, superando a México, Brasil, Perú y Chile.

Flujos extranjeros: ¿aliados o espejismo?

Paradójicamente, los altos retornos de la deuda colombiana siguen atrayendo capitales extranjeros. En febrero de 2026, los inversionistas foráneos compraron TES por $8,8 billones, representando el 23% de toda la deuda emitida.

Estas operaciones incluyen emisiones directas a grandes fondos como PIMCO y estrategias como el Total Return Swap por $33,6 billones firmadas en 2025.

Sin embargo, ANIF advierte que muchos de estos flujos son capitales golondrina: entran por las altas tasas pero podrían salir rápidamente ante cualquier shock externo o señal de deterioro fiscal, amplificando la vulnerabilidad del país.

El costo de una confianza erosionada

Las tasas que paga Colombia por su deuda se han convertido en el termómetro más transparente de la credibilidad de su política fiscal.

El gobierno ha presentado un Plan Financiero que proyecta una mejora del balance primario de 1,4 puntos del PIB, pero no ha detallado las medidas concretas para lograrlo.

Mientras tanto, el país sigue enfrentando un desequilibrio estructural entre ingresos y gastos, presión sobre la caja y vencimientos concentrados en el mediano plazo.

Sin una señal clara de consolidación fiscal, el mercado seguirá cobrando una factura cada vez más costosa.


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