Fertilizantes en Colombia 2026: Crisis en el Estrecho de Ormuz

Cali, marzo 25 de 2026. Actualizado: miércoles, marzo 25, 2026 21:34

Fertilizantes en la Mira

El Agro Colombiano Bajo Presión por el Conflicto en Medio Oriente

El Agro Colombiano Bajo Presión por el Conflicto en Medio Oriente
Foto: IA
miércoles 25 de marzo, 2026

El agro colombiano enfrenta un nuevo frente de presión en 2026: el conflicto en Medio Oriente, específicamente en el estratégico estrecho de Ormuz, ha encendido las alarmas sobre el suministro y costo de los fertilizantes, insumo clave para la producción agrícola nacional.

Anif, en su comentario económico del 25 de marzo, advierte que el choque geopolítico está amplificando riesgos para la inflación y el aparato productivo rural del país.

El estrecho de Ormuz: un cuello de botella global

Este corredor marítimo no solo moviliza cerca del 20% del crudo mundial, sino también alrededor de un tercio del comercio global de fertilizantes —aproximadamente 16 millones de toneladas al año—.

La región del Golfo Pérsico, en donde se sitúan países como Qatar, Irán y Arabia Saudita, representa el 49% de las exportaciones mundiales de urea y el 30% del comercio de amoníaco.

Ante los riesgos logísticos, el precio internacional del gas natural europeo —insumo esencial en la producción de fertilizantes— se disparó un 69,1% desde noviembre de 2025.

En paralelo, la urea aumentó 37,4% durante el mismo periodo.

Colombia: altamente vulnerable

Colombia es especialmente vulnerable a esta dinámica. El 75% de su demanda de fertilizantes depende de importaciones, y solo en 2025 se destinaron USD 1.107 millones (CIF) a su adquisición.

La urea, por sí sola, representó el 26,7% del total. Los principales países proveedores son Rusia, China, y Trinidad y Tobago.

Dado que el país no produce este insumo a escala relevante, cualquier encarecimiento externo tiene un impacto directo sobre los costos de producción de cultivos clave como arroz, maíz y papa, con el consecuente efecto inflacionario en los alimentos.

Aunque los inventarios actuales han ayudado a amortiguar el choque inicial, su efecto será transitorio.

Una vez agotadas las existencias, los precios más altos de la urea se trasladarán progresivamente al consumidor final. Este fenómeno se suma a otros riesgos inflacionarios ya identificados por los analistas económicos del país.

¿Qué hacer?

El informe recomienda una estrategia de monitoreo cercano de las condiciones de abastecimiento y una preparación institucional frente a una eventual escasez o alza prolongada.

Esta coyuntura también resalta la necesidad de acelerar una política de transición hacia una mayor autonomía en insumos agrícolas o el desarrollo de alternativas nacionales para reducir la dependencia crítica.


El Agro Colombiano Bajo Presión por el Conflicto en Medio Oriente

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