Cali, marzo 25 de 2026. Actualizado: miércoles, marzo 25, 2026 21:34
Incertidumbre hace que persista la volatilidad
Movimiento apoya balanza comercial de países exportadores
Los futuros del petróleo avanzaron hoy, impulsados por el repunte de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y las persistentes interrupciones en rutas energéticas clave.
Los mercados continúan muy atentos a la evolución en el estrecho de Ormuz, donde los flujos severamente restringidos siguen tensionando las expectativas de oferta global.
Tras la fuerte caída de los precios registrada ayer, en un contexto de expectativas de desescalada, las señales contradictorias y la incertidumbre persistente mantienen elevada la volatilidad.
En este entorno, las economías importadoras de energía pueden seguir buscando fuentes alternativas de suministro, mientras que exportadores como Brasil podrían beneficiarse de forma marginal de una mayor demanda de crudo fuera de Oriente Medio.
Según lo estableció el análisis de mercado de Thadeu Dos Santos, los elevados precios del petróleo pueden respaldar los ingresos por exportaciones de países como México, Colombia y Brasil y mejorar el saldo comercial, que ha mostrado resiliencia gracias a los flujos de materias primas.
Sin embargo, pese a ser un importante exportador de crudo, el país depende de la importación de productos refinados, especialmente diésel, lo que implica que el encarecimiento global del petróleo se traduzca en presiones sobre los costes internos de combustible y en mayores riesgos inflacionarios.
Medidas recientes, como ajustes fiscales destinados a amortiguar el impacto del diésel, ponen de relieve la sensibilidad de este canal inflacionario.
Las expectativas de inflación también han aumentado, con la última encuesta apuntando a aproximadamente un 4,17% para finales de 2026.
Aun así, el banco central de Brasil inició la semana pasada un ciclo de relajación con un recorte de 25 puntos básicos hasta el 14,75%, reflejando el delicado equilibrio entre crecimiento e inflación.
En este contexto, el real podría seguir expuesto a episodios de aversión al riesgo y a la fortaleza del dólar, mientras que los riesgos inflacionarios persistentes y la mejora de los términos de intercambio podrían limitar caídas más pronunciadas.

