Cali, septiembre 11 de 2026. Actualizado: viernes, septiembre 11, 2026 19:14
Atención a la sextorsión
Explotación sexual infantil en línea: uno de cada cinco menores sufrió abuso en 21 países, ¿qué está pasando en redes sociales?
La explotación sexual infantil en línea afectó a cerca de 20 millones de niños y adolescentes entre 12 y 17 años durante un año en 21 países.
La cifra representa casi uno de cada cinco menores usuarios de Internet incluidos en una investigación publicada por Unicef en septiembre de 2026, que analiza diferentes formas de abuso y explotación sexual facilitadas por tecnologías y plataformas digitales.
El informe Through Children’s Eyes: How Digital Technologies Enable Child Sexual Abuse reúne encuestas representativas realizadas a cerca de 21.000 niños y adolescentes entre 12 y 17 años que utilizan Internet.
Además, incorpora entrevistas en profundidad con 100 jóvenes que sufrieron abusos durante su infancia, como parte del proyecto Disrupting Harm, desarrollado conjuntamente por Unicef, ECPAT International e INTERPOL.
Los resultados muestran distintas formas de exposición y abuso.
Más de 15 millones de menores estuvieron expuestos a contenidos sexuales que no querían recibir, mientras nueve millones recibieron solicitudes para mantener conversaciones sexuales o compartir imágenes sexuales contra su voluntad. Asimismo, cuatro millones fueron víctimas de la difusión de imágenes sexuales propias sin consentimiento.
Abuso en plataformas
Las redes sociales aparecen como uno de los principales espacios relacionados con estos hechos.
Cerca del 60% de los casos se produjo en plataformas como Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok y WhatsApp.
Por otra parte, el 14 % ocurrió en juegos en línea, según los resultados presentados por Unicef.
En Colombia, las plataformas de redes sociales estuvieron relacionadas con más de la mitad de los casos identificados.
El país formó parte de la segunda ronda de la investigación, realizada entre 2024 y 2025 junto con Armenia, Brasil, República Dominicana, México, Montenegro, Macedonia del Norte, Pakistán y Serbia.
El estudio también aborda quiénes participan en estas situaciones.
En el 57% de los casos estuvo involucrada una persona que el niño o adolescente ya conocía, entre ellos otros menores, parejas sentimentales, amistades o familiares.
Al mismo tiempo, el 38% tuvo su primer contacto con el agresor a través de Internet.
Entre los mecanismos señalados aparecen las cuentas falsas y las funciones de mensajería privada.
Unicef sostiene que determinadas características y funciones de las plataformas digitales pueden utilizarse para aprovechar la confianza de los menores y facilitar diferentes formas de explotación sexual infantil en línea.
Dentro de estos riesgos aparece la sextorsión, definida como una amenaza de divulgar conversaciones sexuales, imágenes de desnudos o videos si la persona no cumple determinada exigencia.
Según la información divulgada por Unicef, las solicitudes pueden incluir más contenido sexual, dinero, tarjetas de regalo u otras modalidades de pago.
La inteligencia artificial también aparece dentro de este escenario.
Michael Seto, profesor de la Universidad de Ottawa, explicó a Unicef que las herramientas generativas permiten crear imágenes o videos que parecen mostrar desnuda a una persona.
Esto permite realizar amenazas incluso cuando el menor nunca compartió previamente una fotografía de ese tipo.
Silencio y consecuencias
El subregistro constituye otro elemento señalado por la investigación.
Más del 40% de los casos de abuso facilitado por la tecnología nunca se comunicó a ninguna persona, mientras menos del 1% llegó a conocimiento de autoridades como la Policía, trabajadores sociales o líneas telefónicas de ayuda.
La razón más habitual para guardar silencio fue que los niños y adolescentes no sabían dónde acudir ni a quién contarle lo ocurrido.
En Armenia, por ejemplo, más de la mitad de los casos nunca se comunicaron a otra persona, según los resultados recopilados durante la investigación.
El informe también relaciona estas experiencias con la salud emocional y la sensación de seguridad.
Los niños y adolescentes que sufrieron explotación facilitada por tecnologías presentaron una probabilidad cuatro veces mayor de manifestar pensamientos o conductas suicidas y de autolesionarse, además de registrar mayores niveles de ansiedad.
En México y Macedonia del Norte, el riesgo de pensamientos o conductas suicidas resultó más de ocho veces mayor entre quienes sufrieron abuso.
En Pakistán, por su parte, el riesgo de autolesionarse superó siete veces el registrado entre quienes no reportaron estas experiencias.
Ante las cifras sobre explotación sexual infantil en línea, Unicef plantea medidas dirigidas a gobiernos, empresas tecnológicas, familias, escuelas y sistemas de protección.
Entre ellas figuran reforzar la privacidad de los menores, restringir contactos no solicitados de adultos y mejorar los sistemas para detectar y denunciar situaciones de abuso.
El organismo también plantea fortalecer la legislación frente a modalidades como la sextorsión y el material generado mediante inteligencia artificial que represente abusos sexuales.
Asimismo, pide crear mecanismos de denuncia y apoyo en los que niños y adolescentes puedan confiar y acceder a servicios de protección, salud, justicia y asistencia social.
Para las familias, Unicef destaca la importancia de mantener conversaciones sobre las experiencias digitales de niños y adolescentes.
La orientación incluye abordar los posibles riesgos, explicar opciones de privacidad y facilitar que los menores comuniquen situaciones que les generen incomodidad o preocupación sin ocultar lo ocurrido.
¿Qué es la sextorsión?
La sextorsión es una forma de extorsión que ocurre cuando una persona amenaza con divulgar conversaciones sexuales, imágenes de desnudos o videos si la víctima no cumple una exigencia.
Según la explicación del doctor Michael Seto difundida por Unicef, quien ejerce la amenaza puede solicitar más contenido sexual o exigir dinero, tarjetas de regalo u otro tipo de pago.
La situación también puede comenzar después del sexteo, es decir, cuando una persona comparte voluntariamente conversaciones o imágenes de contenido sexual.
Quien recibe ese material puede utilizarlo posteriormente para presionar o coaccionar a quien lo envió.
Además, la sextorsión no siempre proviene de desconocidos: puede involucrar a parejas, exparejas u otras personas que el niño o adolescente conoce.
Asimismo, la inteligencia artificial amplió las posibilidades para cometer sextorsión.
Las herramientas de IA generativa y aplicaciones que modifican fotografías permiten crear imágenes o videos que parecen mostrar desnuda a una persona, aunque nunca compartiera ese contenido.
De esta manera, una imagen manipulada también puede utilizarse como elemento de amenaza contra niños y adolescentes.

