Cali, agosto 5 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 5, 2026 15:17
En el barrio Terranova de Jamundí, un grupo de jóvenes y mujeres transforma el futuro de la infancia a través del arte y el afecto
Fundeincol: El afecto como eje de transformación
Redacta: Redacción Fundeincol – RPEP
Fundeincol convierte el amor, el arte y la educación en una forma cotidiana de resistir.
Hay lugares donde la educación comienza con una sonrisa, un abrazo fuerte, un saludo firme o una mirada cómplice llena de risas.
En Terranova, uno de los barrios más grandes de Jamundí, un grupo de personas les pregunta a los niños y niñas con quienes trabaja cómo estuvo su día, esperando escuchar la respuesta.
Este es el punto de partida de Fundeincol, una organización comunitaria que nació del sueño de un grupo de educadores, jóvenes y expertos en el tema, con el anhelo de construir un espacio donde ninguna niña o niño tuviera que enfrentar en soledad las dificultades de crecer; un espacio donde aprender y jugar fueran importantes, pero donde el afecto se convirtiera en la herramienta principal para transformar vidas.

Porque, en un territorio donde muchas familias subsisten en medio de diversas y complejas situaciones de desigualdad, donde el abandono y la violencia están presentes, el amor se convirtió en una respuesta para enfrentar las injusticias sociales.
De esta manera, de lunes a viernes, durante el último año, la Fundación abrió sus puertas para recibir a decenas de niñas, niños y adolescentes que llegan al espacio buscando un lugar donde no sean ignorados, como suele ocurrir en la soledad de sus hogares o en la saturación de sus escuelas.
El afecto como herramienta educativa
Aquí el error no se castiga y cada logro, sin importar su tamaño, se celebra.
¿Cómo transcurre una tarde en este espacio? Cada día, al llegar los niños, las mesas se llenan de colores, pinceles, cuadernos y conversaciones.

En algunas ocasiones, las clases de arte y creación de objetos son las protagonistas; en otras, la concentración se dedica exclusivamente a la realización de tareas y talleres pendientes.
Allí se hace todo lo posible para que niñas y niños cumplan con sus responsabilidades escolares. Sin prisa, con pausa, sin afán y siempre con acompañamiento.
Esta diferencia, quizá sutil para algunos, marca un cambio importante. En este espacio se entiende que un niño o un adolescente que se siente querido aprende mejor.
Detrás de muchas dificultades escolares existen necesidades afectivas. Gran parte de las niñas y los niños que asisten presentan falta de acompañamiento escolar, y su presencia en la fundación representa una respuesta frente a la soledad de las tardes en sus casas y apartamentos.
Por eso, el cuidado es el camino por el que transita cada uno de los procesos que allí se acompañan.

Una comunidad que cuida su futuro
Otro aspecto por destacar es que gran parte del equipo de trabajo está conformado por mujeres jóvenes, quienes reciben a los niños y niñas que asisten a las clases y talleres, acompañándolos, escuchándolos y animándolos en una dinámica donde la escucha activa ocupa un lugar central.
Así, cada encuentro confirma una certeza conocida por quienes trabajan en el territorio: cuando una comunidad cuida a su infancia, también cuida su futuro.
Las imágenes hablan por sí solas. Un grupo de niños concentrados mientras pinta. Una educadora que acompaña con paciencia el proceso de cada participante.

Familias que permanecen cerca, compartiendo el mismo espacio. Son escenas aparentemente sencillas, pero profundamente significativas.
En ellas se revela algo que no siempre es visible: la confianza que vuelve a crecer cuando un niño descubre que hay adultos dispuestos a caminar a su lado. Ese es, quizá, el mayor logro de Fundeincol.
Cabe mencionar que, mientras muchas veces el éxito se mide únicamente en cifras, Fundeincol decidió medirlo a partir de las sonrisas, los abrazos espontáneos, los logros alcanzados en el aprendizaje y los niños y niñas que desean permanecer porque saben que siempre serán bienvenidos.

Finalmente, es importante comprender que el verdadero cambio no siempre hace ruido: se construye en lo cotidiano, en la confianza y en el cuidado mutuo.
En últimas, aquí persiste una forma de resistencia que entiende que educar significa acompañar y que el afecto puede convertirse en la herramienta más poderosa para transformar una comunidad.
Para Fundeincol, ningún niño o niña debería crecer sintiendo que está solo. Cuando una comunidad decide educar desde el amor, el futuro comienza a cambiar desde el presente.


