Cali, marzo 27 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 27, 2026 21:45
Autoridades mantienen alertas
Llamado a respetar la vida silvestre
Un nuevo llamado a los ciudadanos hicieron las autoridades ambientales para que protejan la fauna silvestre en el país.
Lo anterior ante la delicada relación entre los seres humanos y las especies de fauna que plantean la necesidad de tomar acciones preventivas luego de varios casos sucedidos recientemente.
Uno de ellos se presentó en Buga, donde la caída de un nido de pigua tras las lluvias torrenciales generó conmoción entre los vecinos.
Un pequeño polluelo quedó expuesto en el suelo mientras sus padres lo observaban desde las ramas cercanas.
La rápida reacción de la comunidad y la intervención de la CVC permitieron devolverlo a su hogar, un gesto que, sin embargo, fue acompañado del llamado de los expertos a no intervenir innecesariamente en la naturaleza y respetar el ciclo natural de las aves.
“Si el animal no muestra signos de heridas y no está en peligro, lo más aconsejable es dejarlo en el lugar, ya que los padres suelen regresar durante la noche”, explicaron los profesionales de la CVC, recordando que las personas nunca podrán reemplazar el papel de los progenitores en la enseñanza y alimentación de sus crías.
Rechazo
Por otro lado, en Riosucio, Chocó, Codechocó, denunció un caso de maltrato a un perezoso de dos dedos, hallado amarrado a un tronco y con mutilación de uñas junto al río Atrato.
Dos personas fueron capturadas en flagrancia durante un operativo fluvial de la Policía y la Armada.
El animal, que cumple un papel ecológico crucial en los bosques tropicales, se encuentra actualmente bajo custodia de Corpourabá para atención veterinaria y rehabilitación.
Arnold Alexander Rincón López, director de Codechocó, enfatizó que la conservación de la biodiversidad es responsabilidad de todos y que denunciar y evitar la tenencia de fauna silvestre en cautiverio es vital para proteger estos ecosistemas.
Los infractores de estos delitos ambientales se enfrentan a multas de hasta 5.000 SMLV y penas de prisión de hasta 10 años.
Estas dos situaciones reflejan, por un lado, la necesidad de permitir que la naturaleza siga su curso y, por otro, la urgencia de proteger a los animales de la violencia y el tráfico, reforzando la educación ambiental y el respeto por la vida silvestre.

