Cali, marzo 4 de 2026. Actualizado: miércoles, marzo 4, 2026 22:25
Ambulancias
Pasan raudas, solo queda el sonido del exhosto porque llevan el acelerador del motor al máximo. El ruido de la sirena es ensordecedor y altera el ambiente.
En los semáforos parecen enloquecer, quieren saltarse los vehículos que están delante de ellas quietos, en respeto al color rojo del semáforo, pero ellas insisten con su ulular insoportable y la amenaza del motor a tope, como significando que son invulnerables ante normas de tránsito.
Algunas de estas ambulancias van compitiendo con otras para recoger a pacientes o heridos o accidentados, por esa denominada “guerra del centavo” que es vox populi en toda Colombia.
Ha habido reportes noticiosos donde informan que muchas de las ambulancias no cumplen con sus licencias al día, ni con normas de salud pública, lo que hace que sea un tema supremamente delicado.
Los conductores son bastante ágiles en sus maniobras, pero igual se ha visto accidentes provocados por el exceso de velocidad de las ambulancias, lo que genera desazón porque se entiende que son quienes deben dar ejemplo.
Deben existir más controles, más rigor, más exigencia en los requisitos y hacer aplicar la normatividad, para prevenir daños, accidentes, entre tantas otras situaciones que pueden afectar la vida e integridad de las personas.
La ley de ruido, que se aprobó en marzo del año 2025, puede ser una de esas normas que deben empezar a hacerse exigibles con las ambulancias, para que haya una mejor calidad acústica y bajar el nivel de estrés que genera su ruido.
