Cali, marzo 21 de 2026. Actualizado: viernes, marzo 20, 2026 22:40
Cartagena: epicentro histórico de la esclavitud
Pocas ciudades del Caribe tienen una historia tan deslumbrante y, al mismo tiempo, tan dolorosa como Cartagena de Indias.
Sus murallas, plazas y baluartes son hoy símbolo de patrimonio, turismo y belleza colonial. Sin embargo, detrás de esas piedras también se encuentra una de las páginas más duras de la historia americana: el comercio de personas esclavizadas que durante siglos marcó el destino de miles de africanos y sus descendientes.
Durante la colonia, entre los siglos XVI y XIX, Cartagena fue el principal puerto de entrada de africanos esclavizados en el norte de Sudamérica.
En este puerto llegaban barcos cargados de hombres, mujeres y niños que habían sido arrancados de sus territorios y convertidos en mercancía en el comercio trasatlántico.
Desde aquí eran vendidos y redistribuidos hacia distintos territorios de la Nueva Granada y del Caribe, alimentando el sistema económico colonial basado en la explotación.
Algunos de los lugares más emblemáticos del centro histórico fueron también escenarios de ese mercado humano.
La actual Plaza de los Coches, hoy llena de turistas y vendedores, fue en su momento uno de los principales espacios donde se realizaban las ventas de personas.
La Plaza de la Aduana y sectores cercanos al puerto también fueron testigos de la llegada y clasificación de quienes sobrevivían al viaje forzado desde África. Lo que hoy es postal turística fue, durante siglos, un escenario de sufrimiento y muerte de los negros.
Benkos Biojó
Pero la historia de la esclavitud en Cartagena no puede contarse solo desde la opresión. También es una historia de resistencia.
Muchos africanos esclavizados lucharon por su libertad de diversas formas: desde actos cotidianos de rebeldía hasta la huida y la formación de comunidades libres. Los palenques, asentamientos de esclavizados fugitivos, se convirtieron en espacios de autonomía y dignidad.
El más emblemático es San Basilio de Palenque, considerado uno de los primeros pueblos libres de América y hoy símbolo de resistencia cultural y libertad.
Hay que recordar que aquí, en Cartagena, fue desmembrado el líder palenquero y cimarrón Benkos Biojó.
San Pedro Claver
En medio de ese contexto también surgieron figuras que intentaron aliviar el sufrimiento de los cautivos. Uno de los más recordados es San Pedro Claver, un sacerdote jesuita del siglo XVII que dedicó su vida a atender a los esclavizados que llegaban al puerto.
Su labor humanitaria le valió el reconocimiento histórico como “el esclavo de los esclavos”, una figura que encarna una temprana defensa de la dignidad humana en un sistema profundamente injusto.
Con el paso del tiempo, Cartagena se transformó. La ciudad fue protagonista de los procesos de independencia que comenzaron en 1811 y que terminarían por derrumbar el orden colonial.
Hoy, siglos después, la ciudad busca reconocer ese pasado sin ocultarlo. La memoria histórica se ha convertido en una herramienta fundamental para comprender las raíces de muchas desigualdades actuales y para honrar a quienes resistieron la deshumanización.
Chambacú “corral de negros”
Recordar este pasado no es un ejercicio de culpa, sino de responsabilidad histórica. Las ciudades no solo se construyen con arquitectura y monumentos; también con memoria.
Cartagena, con su riqueza cultural afrodescendiente, entre ellos los negros ubicados en Chambacú, lugar que inspiró a Manuel Zapata Olivella a escribir su libro Chambacú, corral de negros, su música, su lengua y sus tradiciones, es también resultado de la resiliencia de aquellos pueblos que fueron traídos por la fuerza, pero lograron preservar su identidad.
Hoy el desafío es claro: que esa memoria sirva para reafirmar el valor de la dignidad humana y para combatir nuevas formas de explotación y trata de personas que aún existen en el mundo.
Cartagena, antiguo puerto de esclavitud, tiene la oportunidad y el deber de convertirse también en un símbolo permanente de libertad, memoria y justicia para resarcir, de alguna manera, el terrible mal causado a los negros que sirvieron en las plantaciones como esclavizados.
Hoy, algunos grupos sociales reclaman que los tesoros encontrados en el galeón San José sirvan, entre otras cosas, para hacer un monumento y un centro cultural que honre la memoria de los negros y aborígenes mártires del holocausto exterminador.
