Colombia: Entre el miedo y la democracia

Cali, junio 18 de 2026. Actualizado: jueves, junio 18, 2026 18:01

Marlon Cubillos

Colombia: Entre el miedo y la democracia

Marlon Cubillos - Concejal de Cali

Colombia atraviesa un momento determinante en su historia democrática.

Las elecciones que se avecinan no son simplemente una contienda más: representan el reflejo de una ciudadanía que ha evolucionado, que cuestiona, que compara y que, sobre todo, ya no está dispuesta a aceptar el conocido “más de lo mismo”.

Durante años, el escenario político del país estuvo marcado por estructuras tradicionales, discursos repetitivos y liderazgos que, en muchos casos, no lograron responder a las necesidades reales de la gente. Hoy, ese panorama empieza a transformarse.

Se percibe una evolución en la conversación pública, en las prioridades del votante y en la manera en que se construyen los movimientos políticos.

La ciudadanía colombiana está buscando más que eso. Está explorando nuevas voces, nuevos liderazgos y propuestas que conecten con su realidad cotidiana.

Este fenómeno es una señal clara de madurez democrática. Cuando una sociedad exige, cuestiona y participa, la democracia se fortalece.

En este contexto emergen figuras que representan esa ruptura con lo tradicional, propuestas que despiertan interés precisamente porque se perciben como alternativas de valor.

Es el caso de Abelardo de la Espriella, quien ha logrado captar la atención de un sector de la población que busca un enfoque basado en la conducción del país y que sin temor a equivocarme representa el pensamiento de la gente, especialmente de la mayoría de caleños.

Más allá de simpatías o diferencias, su crecimiento evidencia una realidad innegable: hay un segmento importante de colombianos dispuesto a apostar por nuevas rutas y a no dejarse amedrantar por la amenaza de un país igual.

Sin embargo, en medio de esta transformación, hay un principio que debe mantenerse intacto: el respeto por la democracia y la libertad de elegir.

En tiempos de polarización, es fundamental recordar que la esencia del sistema democrático radica precisamente en la diversidad de pensamientos y en la posibilidad de que cada ciudadano tome decisiones libres, informadas y ante todo sin presiones.

Es por esto que diferencia de opiniones no puede convertirse en motivo de confrontación destructiva ni el miedo o la paranoia la herramienta para captar votos, limitar beneficios o perder el orden público.

Por el contrario, debe ser el punto de partida para un debate respetuoso, donde prevalezca el interés colectivo sobre los intereses particulares.

Hoy más que nunca, Colombia necesita tranquilidad frente a los procesos electorales, recuperar la confianza en las instituciones, acatar las normas y el respeto por los resultados y una ciudadanía que entienda que, independientemente del dato final, el verdadero triunfo está en la participación.

El país está transformándose y eso es positivo. La política está dejando de ser un terreno exclusivo para convertirse en un espacio donde la voz ciudadana pesa más.

Este es el momento de asumir ese cambio con responsabilidad, con criterio y con una profunda convicción democrática.

Porque al final, más allá de nombres o movimientos, lo que está en juego es el futuro de Colombia.

Y ese futuro debe construirse desde la libertad, el respeto y la certeza de que cada voto cuenta.

Porque Colombia es más democracia, juntos podemos todo.

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