Cali, febrero 24 de 2026. Actualizado: martes, febrero 24, 2026 21:33
El escándalo no es Bad Bunny, es que guste
Bad Bunny es noticia mundial; un fenómeno cultural que despierta amores y odios, y no siempre por su música sino por su éxito.
Yo no suelo prestarles atención a las letras. Cuando escucho música me dejo llevar por lo que mi cuerpo siente antes de que mi razón traduzca palabras.
Por eso no se mucho de las letras de Bad Bunny, además de que entenderlas es difícil; pero cuando descifro algo descubro expresiones que me erizan porque las siento vulgares.
Entonces me digo que el recato ha evolucionado; que hoy las generaciones expresan las cosas sin rodeos y de frente. No es empobrecimiento moral; es un cambio en la forma en que nombran el mundo.
¿Y la propuesta musical? el ritmo y la energía me gustan. Siento que funciona, conecta, genera algo.
Como caleño me encanta su canción de salsa “Baile Inolvidable” y en el Club LadiesNight cuando el DJ pone una canción de Bad Bunny las chicas se levanten y salen a la pista.
Sus cuerpos responden antes que sus mentes; no hay debates estéticos ni juicios morales: hay ritmo, pulsión y energía compartida que se activa sin pedir explicaciones.
Aquí es donde creo que está el verdadero escándalo: en el éxito. Ese éxito que no pide permiso, que no pasa por el filtro de los expertos y que no espera la bendición de críticos ni de guardianes del buen gusto.
Mi conclusión: nadie dirige el deseo colectivo y los gustos no necesitan legitimación moral ni intelectual.
Los gustos funcionan o no funcionan. Si gustan, circulan. Si circulan, sobreviven. Si no, desaparecen. Así de simple. y así de cruel.
