Cali, julio 30 de 2026. Actualizado: jueves, julio 30, 2026 21:42
El Magdalena y una de las Perlas del Caribe: Santa Marta
Ir al departamento del Magdalena constituye una invitación a disfrutar de una región histórica, llena de lugares exuberantes, contrastes sociales y gente cálida como su sentido climático.
La calidez de la región no solo la da su clima cálido permanente (promedio de 29 grados) y la refrescante brisa naciente en el choque de los vientos alisios del Caribe con la Sierra, sino también por la calidez de sus habitantes de la capital (los samarios) y de los residentes en sus 30 municipios, como Aracataca, Pivijay, Sitio Nuevo, Pueblo Viejo, El Reten, Nueva Granada, Tenerife, Concordia, Ciénaga, Fundación, Plato y El Banco, entre otros.
Si me pidieran describir en cinco conceptos lo que más caracteriza a este Departamento del caribe colombiano al norte del país y con 30 municipios, me aventuraría a decir: Biodiversidad plena, ancestralidad arraigada, cuna del realismo mágico, destino de turismo cultural y literario, ecosistemas conectados por el río madre de Colombia, el Magdalena.
Por su riqueza geográfica y diversidad cultural, Colombia toda es una nación turística por excelencia. Y el Magdalena y su capital Santa Marta, no son la excepción.
Sus bahías, costas, playas y mar son atractivos inolvidables para nativos y visitantes, pero no únicos.
El Parque Nacional Natural Tayrona posee grandes alturas, pues su tierra se eleva con la Sierra Nevada de Santa Marta, con picos montañosos contados dentro de los más altos del país, y en donde se halla la ciudad perdida Nabusimake con su invaluable valor cultural, fuente de ritos y enseñanzas acumuladas por miles de años por los pueblos ancestrales Tayronas (Arhuacos, Wiwas, Kankuamos y Koguis) que hoy representan parte de nuestra gran riqueza étnica.
Además, posee la riqueza de diversos ecosistemas gracias a la cantidad de pisos térmicos, la Ciénaga Grande (la laguna costera más grande), la diversidad agrícola (como banano, palma de aceite, algodón, arroz y tabaco) y ganadera, y tener el único puerto marítimo de aguas profundas que no requiere dragado, permitiendo el atraque de buques de gran tamaño de forma rápida, eficiente y económica, todos potencian su enorme biodiversidad.
Y por qué no mencionar también su variedad gastronómica enfocada entre comidas ancestrales referenciadas en productos cárnicos, lácteos, frutas, pescados y mariscos.
Santa Marta, la capital departamental, fue fundada por Rodrigo de Bastidas, el 29 de julio de 1525 – día en el que la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa Marta de Betania- lugar donde, como en resto de Colombia, convive el mestizaje de culturas; es también la segunda más antigua ciudad de Suramérica fundada luego de la conquista española.
Con sus monumentos diversos y lugares como La Quinta de San Pedro Alejandrino se nos ata a la historia donde el Libertador Bolívar vivió sus últimos días, pero en especial porque fue él quien marcó nuestra vida como Nación democrática.
La memoria, el corazón, la literatura, la colombianitud y el espíritu patriótico no perdonaría desconocer al Magdalena como fuente de inspiración, misticismo y realismo mágico, aprendidos especialmente del fallecido y reconocido Nobel Gabriel García Márquez, hijo de Aracataca, donde soñamos y “vemos” las mariposas amarillas descritas en los paisajes de Macondo, en Cien Años de Soledad.
No es extraño que la creatividad de los magdalenenses, también se exprese en la chispa y optimismo de sus cerca de 1.6 millones de habitantes.
Músicos, poetas, humanistas y los futbolistas de gran nivel que, entre otros deportes, reflejan su gran fortaleza y disciplina.
Cada año, la región recibe a miles de turistas y empresarios, ya que el Magdalena tiene todo el potencial para seguir construyendo el paraíso ideal.
Pero es cierto también que debe superar antiquísimas rencillas y polarizaciones de apellidos y clanes políticos, y superar polémicos manejos que recurrentemente se han dado de sus recursos públicos.
Porque preocupa que el Magdalena se ubica entre los departamentos con más bajos estándares de desarrollo social y económico.
Ello, demanda, urgentemente, un pacto por la eficiencia técnica, el mérito, la no corrupción y la paz, para superar, la pobreza, la criminalidad, las bajas tasas de cobertura en servicios sociales, la ausencia plena de un servicio de acueducto y alcantarillado, y aún débiles cifras de impacto para la buena salud y educación, entre otras.
Su capital Santa Marta podría dar mayor lustre a su nombre: la ‘Bahía más linda de América’, como la llamó, en el siglo XVIII, el historiador español Antonio Julián, y no puede ser la “tierra del olvido” como metafóricamente se titula una exitosa canción de uno de sus hijos célebres, Carlos Vives.
Porque el Magdalena ya Departamento, ya Rio, es y siempre será la memoria viva de nuestra génesis como país.
