El mundo está en guerra

Cali, marzo 12 de 2026. Actualizado: jueves, marzo 12, 2026 20:31

Carmiña Navia Velasco

El mundo está en guerra

Carmiña Navia Velasco

Muchos políticos, periodistas y analistas advierten que puede desatarse una tercera guerra mundial, otras voces nos dicen que esta guerra ya se inició… yo comparto estas últimas afirmaciones: el mundo está en guerra, no sé si “mundial” es el término adecuado, pero desde luego la guerra es global.

Oriente medio está encendido y ya cada país decidió a quien y cómo apoya. Irán y sus aliados en un lado, Trump, Netanyahu y los suyos en el otro.

Rusia de momento está ocupada en destruir a Ucrania… y en África se multiplican enfrentamientos menos fuertes.

El petróleo bloqueado y Europa en la mitad con llamados a aliarse… En todos los países al iniciar las noche podemos ver en nuestras múltiples pantallas la destrucción masiva.

Si esto no es global, no sé qué lo sería. No voy a hacer una análisis de la guerra, lejos de mi tal pretensión… me preocupan dos cosas: la capacidad infinita de muerte que tenemos los humanos y el espíritu aniquilador que nos habita.

Si repasamos el paso de los tiempos encontramos que desde Caín y Abel, es decir desde los tiempos míticos de nuestros orígenes, la humanidad se ha estado dando muerte a sí misma.

Tal vez el ser humano aparece sobre la tierra dejando tras su espalda un reguero de especies que no sobrevivieron en la lucha.

Juntamente con esto la historia también trae una serie de esfuerzos civilizatorios, intentos de establecer las relaciones sobre patrones muy distintos: el diálogo, la acogida, el perdón, la colaboración.

Esfuerzos que tienen algunos momentos cumbres: el mandamiento nuevo del amor, de Jesús de Nazaret o La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, de la Asamblea Nacional del Francia.

Sin embargo este camino visto hoy, parece haber fracasado total y desafortunadamente. Los genocidios, las guerras a traición, las armas de destrucción masiva, las violaciones de diferente tipo, nos invaden.

¿Qué pasa que nuestros modelos educativos, nuestras familias y escuelas, no logran hacer prevalecer la vida sobre la muerte en los sentimientos y actuares humanos? ¿Qué pasa en los siquismos habitados por la necesidad permanente de negar y aniquilar al otro? ¿Qué inseguridades terribles nos habitan para que los de enfrente haya que convertirlos siempre en enemigos?

Los hombres y mujeres nos hemos dado diferentes formas de organización económica: capitalismo, comunismo, socialismo, socialdemocracia… ninguna de estas formas ha logrado la convivencia en paz, ni a su interior ni con el resto del mundo… Igual podríamos decir de las formas políticas, aunque es claro que la democracia significa un avance respecto a otras… Pero hay algo en el corazón humano, en su cerebro que es necesario y urgente transformar… que es necesario que se oriente hacia el BIEN.

Y aquí se recrudecen mis preguntas. ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo acercarnos a ello? ¿Cómo introducir en las dinámicas sociales y en los imaginarios fuerzas y deseos que nos conduzcan al hermanamiento? El futuro de la guerra sólo tiene un horizonte: la auto-aniquilación de los humanos.

Por el contrario la hermandad puede conducirnos a un mundo diferente en el que prime la armonía y los bienes alcancen para todos y todas.

Es necesario que apostemos por ello, que seamos capaces de dar vuelta a las dinámicas en las que estemos y las fuerzas del bien florezcan.

Confieso que no sé cómo ayudar a ello, pero al menos expreso mi deseo de que nos lleguen esos horizontes.

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