Cali, septiembre 4 de 2026. Actualizado: viernes, septiembre 4, 2026 20:02
La felicidad de lo alcanzado
Mucha gente se pregunta ¿Qué tanto he alcanzado en mi vida? y generalmente, siempre se piensa que se pueden alcanzar puntos más altos.
Esto se puede ejemplificar usando palabras conocidas en todos los ámbitos; por ejemplo, las grandes ligas en el béisbol, se creería que todos los jugadores de este deporte quieren llegar a esos escenarios, pero la realidad es que no todos están predeterminados a llegar a ese punto.
Un escritor visualiza los logros del Premio Nobel Gabriel García Márquez, este quisiera seguir esos pasos, pero solo hay cupo para una muy limitada población en ese pedestal.
Un corredor de autos quiere llegar a la F1, pero, solo son 11 escuderías y 22 pilotos.
¿Cuántos profesores están felices con su primer libro publicado?, pero los que tiene 20 publicaciones siguen sin sentir el tope.
Así, muchos ejemplos de donde se quiere llegar.
Después de estos ejemplos, la pegunta sería ¿en qué liga juego yo? no se debería pensar en llegar a la felicidad de lo alcanzado sin tener en cuenta todos los logros; ser feliz por esas metas realizadas, aunque siempre pensando en hacer mucho más, no olvidar el puesto que nos ha tocado en la vida.
Mucha gente puede no sentirse feliz por no llegar más alto, pero al mirar sus logros, ver todo lo realizado en ese trayecto de vida, debería estar orgullosamente feliz de lo alcanzado.
La vida siempre está abierta para nuevas oportunidades, puede ser que juguemos en ligas menores, pero estas también tienen sus buenos frutos.
Alguna vez leí una historia que decía que uno es más rico o más pobre dependiendo con quien se compare; y esta situación es muy parecida, una persona siempre va a lograr un poco más o un poco menos dependiendo con quien se compare, y esto no queriendo decir que uno debe vivir en comparación con otro, pero eso es un común del ser humano.
La vida deja ver muchas etapas por las que se puede circular, y hay que aprovechar cada momento.
Al final, no importa en qué categoría o en qué liga nos toque jugar; lo verdaderamente valioso es salir a la cancha, disfrutar el juego y reconocer que cada logro en nuestra propia liga deja satisfacciones personales, familiares, profesionales y sociales imborrables.
