Cali, octubre 9 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 9, 2026 16:04

Hugo E. Gamboa Cabrera

La “rebelión de las masas”

Hugo Gamboa

Atrevidamente tomo este título del famoso ensayo que escribió el español José Ortega y Gasset y que salió publicado en 1930, como una referencia para lo que se nos viene a los colombianos con la próxima elección de gobernadores y alcaldes.

Considero que va siendo hora de que hagamos una rebelión a la hora de sufragar y no nos equivoquemos tanto eligiendo las mismas caras de siempre, las mismas personas que una y otra vez aparecen aspirando una y otra vez a cargos tan importantes, cuando en sus hombros recaen hechos bochornosos de corrupción e investigaciones, o gestión ineficiente en sus mandatos.

Ortega y Gasset afirmaba en su escrito que era “muy difícil salvar una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos. Los demagogos han sido los grandes estranguladores de las civilizaciones.”

Hoy en día se requieren candidatos no solo honestos sino también con un conocimiento pleno de la cosa pública, con sentido de pertenencia, que les duelan las regiones.

Es una lástima que ejecutivos de la empresa privada la hagan el feo a la cosa política, por su desprestigio.

Sería una gran experiencia. La empresa privada enseña proyectos y cifras, y que el cumplimiento de las mismas sean realidades y no imaginaciones para engañar a los votantes.

Debemos ser consecuentes con la realidad. La política en Colombia como en otros países, es una vergüenza.

No es sino ver la composición del Congreso de la República, dónde, con las consabidas excepciones, han llegado personajes sin fundamento cerebral, folclóricos, que se preocupan más por la ideología que por el país.

Si algo le ha causado tanto daño a la actividad política, es ese promeserismo que no se cumple, el deseo intrínseco de querer llegar al poder para enriquecerse con los impuestos de la población y el de dejar a las poblaciones igual o peor de como las encontraron mientras los presupuestos no se aplican con rigor y lealtad.

Rara vez las segundas partes en esas aspiraciones no son positivas.

Casi siempre esos repitentes salen directo a las indagatorias o, se jactan entre sus amigos, que compraron la justicia para no ser investigados.

La rebelión consiste en no equivocarnos con esas caras que ya gobernaron y no lo hicieron bien o, son sospechosos de mala digestión presupuestal.

Como dijo Ortega y Gasset: “La demagogia es una forma de degeneración intelectual.”

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