Cali, abril 9 de 2026. Actualizado: jueves, abril 9, 2026 17:54
Somos activistas o feministas institucionales
En la construcción de la igualdad de género, las mujeres debemos detener las estigmatizaciones.
El concepto de feminismo institucional ha sido estudiado principalmente por diversas redes de investigación, tales como la Red de Investigación sobre Políticas de Género y el Estado (RNGS), donde se ha señalado que la institucionalidad de género ha sido un referente clave para disminuir las desigualdades.
Sobre el particular, Nuria Varela lo define como la posibilidad de eliminar el patriarcado desde las instituciones.
Este feminismo, por supuesto, genera en muchas ocasiones tensiones y diferencias con otras líneas del feminismo, tales como el feminismo radical —que busca la transformación del modelo económico como generador principal de las desigualdades de género—, o el feminismo liberal, que apunta a mejorar la calidad de vida de las mujeres a través de cambios en las políticas y leyes de los países.
Por supuesto, existen otras líneas de pensamiento que profundizan conceptos en los estudios de género.
En mi opinión, todo lo que apunte a reivindicar nuestros derechos debe ser profundizado y, por supuesto, aprovechado para construir nuevas realidades para nosotras.
Sin embargo, cabe destacar que el feminismo institucional ha estado invisibilizado en las discusiones sobre la transformación del Estado, de los gobiernos y de la manera en que se ejecutan las políticas públicas.
Para nadie es un secreto que las feministas institucionales generamos tensiones en doble vía: la primera, con la diversidad del movimiento feminista; la segunda, con el rechazo que existe al interior de las administraciones nacionales, departamentales y municipales, ya que todas se encuentran concebidas sobre una estructura patriarcal.
A pesar de esto, el feminismo institucional ha generado transformaciones institucionales en diversos territorios e instituciones de Colombia.
Contamos con una Comisión Legal para la Equidad de la Mujer comprometida con el avance de los derechos de las mujeres; contamos incluso con diversas secretarías, enlaces y oficinas de género que aportan en la implementación de políticas públicas para reducir las brechas de género; y contamos con funcionarias comprometidas que han caminado firmes en la construcción de mejores oportunidades.
Muchas de las funcionarias públicas que hacemos este trabajo somos tildadas de activistas por intentar transformar realidades desde nuestras posiciones.
Si ser activistas es aportar en la construcción de una institucionalidad robusta para el mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres, de seguro entonces no nos incomoda que nos bauticen de esa manera.
El feminismo institucional no es solo un concepto: es la cuota inicial de una transformación profunda y duradera para las mujeres y para la sociedad.
@LizaNataliaRodríguez
