Cali, septiembre 18 de 2026. Actualizado: viernes, septiembre 18, 2026 22:01
Los motociclistas están entre las principales víctimas de los siniestros viales. Esa realidad obliga a revisar cómo estamos conduciendo en Cali.
Motociclistas, hay que bajar el riesgo
Dos motociclistas murieron en Cali el pasado jueves, uno tenía 62 años y el otro apenas 18.
Con ellos, la ciudad llegó a 229 víctimas fatales por siniestros viales en lo corrido de 2026.
La cifra obliga a preguntarnos qué está pasando en las calles.
La responsabilidad de la seguridad vial corresponde a todos; conductores de carros, buses, taxis y vehículos de carga, motociclistas, ciclistas y peatones tienen deberes.
Tampoco pueden ignorarse las condiciones de las vías, la señalización, los controles y demás factores que inciden en la accidentalidad.
Pero hay una realidad que exige una reflexión particular sobre las motocicletas.
Basta recorrer las calles de Cali para observar conductas peligrosas: motociclistas que pasan semáforos en rojo, desconocen señales de pare, circulan en contravía, exceden la velocidad, zigzaguean entre vehículos, adelantan de manera riesgosa o invaden los andenes.
No todos conducen así, por supuesto, sería injusto generalizar.
Miles de motociclistas respetan las normas y utilizan este vehículo diariamente para trabajar, estudiar y sostener a sus familias.
Pero precisamente porque quienes se movilizan en moto están especialmente expuestos ante un choque, la conducción responsable debe ser todavía más rigurosa.
La motocicleta ofrece pocas posibilidades de protección frente a un impacto.
Una imprudencia que en otro vehículo puede terminar en daños materiales, para un motociclista puede significar lesiones o la muerte.
Por eso hay que dejar de normalizar ciertas conductas.
Llegar primero al semáforo, ganarse unos metros entre dos carros o ahorrarse algunos minutos no puede valer una vida.
Tampoco tiene sentido culpar siempre al otro cuando todos compartimos las mismas calles.
Las autoridades deben ejercer controles y sancionar las infracciones, pero ningún agente de tránsito puede acompañar permanentemente a cada conductor.
La primera decisión ocurre detrás del volante o sobre una motocicleta.
Cali necesita preguntarse cómo está conduciendo.
Y los motociclistas, por ser quienes pueden pagar con mayor facilidad el precio más alto de una imprudencia, tienen razones todavía mayores para hacerlo.
En la vía, llegar después siempre será mejor que no llegar.

