Libertad de prensa amenazada por la polarización entre gobernantes

Cali, septiembre 24 de 2026. Actualizado: jueves, septiembre 24, 2026 16:08

Una sociedad libre necesita medios profesionales que contrasten versiones y permitan a los ciudadanos formarse su propio criterio.

La democracia necesita periodismo, no activismo

La democracia necesita periodismo, no activismo
Foto: Ilustración IA
jueves 24 de septiembre, 2026

Algo preocupante ocurre en la relación entre la política y el periodismo.

Cada vez parece haber menos espacio para los puntos medios y más gobernantes pretenden dividir a los medios entre quienes están con ellos y quienes están contra ellos.

No es un fenómeno exclusivo de la izquierda ni de la derecha. En Estados Unidos, Donald Trump anunció recientemente restricciones de acceso a la Casa Blanca contra CNN, MS NOW y Politico, a los que acusa de difundir “fake news”.

Su administración también mantuvo una disputa con Associated Press que derivó en restricciones de acceso por la decisión de la agencia de continuar utilizando el nombre Golfo de México.

Colombia tampoco ha sido ajena a esas confrontaciones.

Gustavo Petro sostuvo fuertes disputas con distintos medios y en 2024 afirmó que RCN y Caracol habían “embrutecido” y “adormilado” a la sociedad.

Y las alertas también alcanzan al actual Gobierno. La Fundación para la Libertad de Prensa cuestionó una directriz de la Presidencia de Abelardo De la Espriella y advirtió sobre restricciones de algunos periodistas para acceder a fuentes oficiales.

La FLIP pidió garantizar un acceso igualitario, sin distinciones por afinidad o cercanía política.

Por eso cualquier señal de exclusión de medios desde el poder merece atención, independientemente de quién gobierne.

Los medios se equivocan, pueden ser cuestionados y deben responder por sus errores.

Pero una cosa es controvertir una información y otra muy distinta pretender que solamente tengan legitimidad quienes reproducen el relato del gobernante.

El periodismo profesional debe verificar, contrastar y abrir espacio a diferentes versiones, no está para defender gobiernos ni para combatirlos, está para informar.

Ese principio adquiere todavía mayor importancia frente al crecimiento del periodismo activista y de las bodegas digitales, espacios donde muchas veces se busca instalar una visión determinada o manipular la conversación pública.

La democracia necesita ciudadanos expuestos a diferentes miradas, capaces de conocer argumentos, hechos, partes y contrapartes para construir su propio criterio.

Por eso defender el periodismo profesional no significa defender a determinados medios ni sostener que estos sean infalibles, significa defender una sociedad en la que ninguna corriente política pueda imponer una sola versión de la realidad.

Porque si desaparece el periodismo que procura informar con rigor, equilibrio y estándares profesionales, lo que está en juego no son solamente los medios, sino la libertad, el respeto por la diferencia y la democracia.


La democracia necesita periodismo, no activismo

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