Cali, septiembre 23 de 2026. Actualizado: miércoles, septiembre 23, 2026 16:23
El presupuesto de 2027 llega asfixiado por funcionamiento y deuda. Sin embargo, la reconstrucción de los territorios afectados por el terremoto no puede quedar sin recursos.
¿De dónde saldrá la plata para la reconstrucción?
El terremoto del 10 de agosto agregó una necesidad enorme a unas finanzas públicas que ya venían seriamente comprometidas.
Mientras el Congreso estudia el Presupuesto General de la Nación para 2027, hay una pregunta que el Valle del Cauca, Risaralda, Chocó y los demás territorios afectados necesitan que se responda cuanto antes: ¿de dónde saldrá la plata para la reconstrucción?
Las cifras entregadas durante la discusión presupuestal muestran la estrechez.
De los recursos proyectados, $393 billones, equivalentes al 62 %, se destinarán a funcionamiento.
Otros $155 billones, el 24 %, corresponden al servicio de la deuda. Para inversión quedan apenas $87 billones, el 14 %.
Es decir, funcionamiento y deuda consumen el 86 % del presupuesto, y es precisamente de una inversión ya restringida de donde tendrán que salir recursos para atender las enormes necesidades que dejó el terremoto.
El nuevo Gobierno recibió, además, unas finanzas públicas muy complejas.
Durante la administración de Gustavo Petro aumentaron los gastos de funcionamiento y el país asumió nuevas obligaciones.
El resultado es que el primer presupuesto de Abelardo De la Espriella tendrá que ser, necesariamente, de ajuste.
Pero la reconstrucción no puede convertirse en la sacrificada de ese ajuste.
Por eso, resulta interesante la posibilidad planteada durante la discusión presupuestal de renegociar el servicio de la deuda.
Según las estimaciones presentadas, una gestión internacional podría liberar entre $10 y $20 billones que podrían destinarse especialmente a la reconstrucción.
Hay que explorar esa y todas las alternativas responsables.
Los recursos para vivienda, infraestructura y recuperación económica deben quedar claramente incorporados en la planeación presupuestal.
El terremoto no estaba presupuestado, pero la reconstrucción, a partir de ahora, sí tiene que estarlo.

