Cali, septiembre 15 de 2026. Actualizado: martes, septiembre 15, 2026 20:59
Miles de unidades productivas siguen afectadas por el terremoto. Recuperarlas rápidamente significa proteger empleos, ingresos y toda una cadena económica
Reactivar los negocios no puede esperar
Ha pasado más de un mes desde el terremoto y 1.862 establecimientos de Cali todavía no pueden operar.
Reactivarlos debe convertirse en una de las prioridades de la reconstrucción.
El problema trasciende al propietario de cada negocio.
Cuando una empresa cierra temporalmente por daños en su local, equipos, herramientas o inventarios, se rompe una cadena de ingresos que alcanza a muchas más personas.
Pensemos en un restaurante. Pierde quien hizo la inversión, pero también sus trabajadores.
Dejan de venderle quienes suministran carnes, verduras, bebidas o productos de aseo.
Se afectan transportadores y otros prestadores de servicios.
Incluso el trabajador informal que depende del movimiento generado alrededor del establecimiento pierde oportunidades.
Las cifras muestran la dimensión del problema. De las 7.263 empresas y unidades productivas afectadas en Cali, el 90% son microempresas y el 60,7% reportó daños graves o críticos.
Además, 7.500 empleos formales están en riesgo crítico de suspensión.
Las medidas adoptadas por la Alcaldía, como los alivios tributarios y el programa para proteger 5.000 empleos durante tres meses, son importantes.
Pero la magnitud de la afectación exige más.
Se necesita crédito de emergencia.
Ojalá pudieran establecerse líneas a cero interés para los casos más críticos.
Si esto no resulta posible, deben ofrecerse las tasas más bajas, periodos de gracia suficientes, requisitos razonables y, sobre todo, desembolsos rápidos.
Un crédito aprobado dentro de varios meses puede llegar demasiado tarde.
Una microempresa cerrada no tiene necesariamente el músculo financiero para esperar mientras continúan acumulándose obligaciones.
La reconstrucción no consiste únicamente en levantar viviendas y reparar infraestructura. También significa volver a poner a producir cada taller, restaurante, tienda, fábrica y pequeño negocio que pueda recuperarse.
Cada día cerrado representa ingresos que dejan de circular.
Por eso, reactivar cuanto antes cualquier unidad productiva afectada significa ayudar a su propietario, proteger empleos, recuperar proveedores y devolver poder adquisitivo a cientos de familias.
Reconstruir también es volver a producir.

