Cali, octubre 1 de 2026. Actualizado: jueves, octubre 1, 2026 14:36
El riesgo de racionamiento plantea interrogantes sobre la planeación del sector y la necesidad de diversificar las fuentes de generación.
El Niño y la vulnerabilidad energética de Colombia
Entre los problemas que heredó el gobierno del presidente Abelardo De la Espriella está la vulnerabilidad energética del país, agravada por la sequía del fenómeno de El Niño.
Sin embargo, atribuir toda la situación al clima dejaría por fuera una discusión fundamental: las decisiones de planeación e inversión que debían preparar a Colombia para enfrentar períodos de escasez hídrica.
Ningún gobierno puede impedir un fenómeno natural.
Pero sí debe anticipar sus consecuencias, especialmente en un país cuya generación eléctrica depende considerablemente del agua.
La administración de Gustavo Petro dejó abiertas controversias sobre esa preparación; su política de hidrocarburos restringió nuevas iniciativas exploratorias, mientras persistieron dificultades para desarrollar proyectos energéticos estratégicos y la capacidad de generación solar y eólica instalada no se desarrolló como se prometió.
El problema es que la transición energética no consiste simplemente en reducir la participación de unas fuentes mientras se anuncian otras, requiere garantizar que las alternativas estén disponibles cuando el sistema las necesite.
Colombia requiere fortalecer la generación hidroeléctrica, asegurar el respaldo térmico y la disponibilidad de gas, y acelerar los proyectos solares y eólicos junto con sus redes de transmisión.
El Gobierno actual enfrenta dos desafíos simultáneos: administrar el riesgo inmediato de racionamiento y establecer una política de largo plazo que reduzca la exposición del país a futuras sequías.
Porque un eventual apagón no solamente afectaría la comodidad de los hogares, también comprometería la productividad, el empleo y el funcionamiento cotidiano de Colombia.
El Niño volverá a presentarse. La pregunta es si, para entonces, tendremos una matriz energética suficientemente equilibrada para resistirlo.

