Cali, septiembre 16 de 2026. Actualizado: miércoles, septiembre 16, 2026 21:19
¿Cuánto le durará a Eder la imagen que recuperó con el terremoto?
El terremoto del pasado 10 de agosto no sólo sacudió a Cali, también produjo un movimiento inesperado en la imagen del alcalde Alejandro Eder.
Antes de la tragedia, el mandatario venía con unos niveles muy bajos de aprobación, probablemente los peores registrados por un alcalde de Cali desde que existe la elección popular de mandatarios.
Las últimas mediciones públicas que evaluaron a Eder –realiadas por firmas como Invamer y Guarumo– lo ubicaron como el alcalde peor calificado entre los mandatarios de las principales ciudades capitales, con una desaprobación que oscilaba entre el 60 % y el 70%…
Pero llegó el terremoto y la reacción de Alejandro Eder frente a la emergencia le dio un respiro en la opinión pública.
Al alcalde se le ha visto con gran presencia en los territorios afectados, trabajando intensamente y al frente de la atención del desastre, y esa actitud le ha valido reconocimiento entre muchos caleños.
Por eso, lo lógico es que una próxima medición muestre una recuperación en su aprobación.
Pero la pregunta realmente interesante no es cuánto subirá Eder, la pregunta es si podrá mantenerse.
Ese es un interrogante que ya se hacen conocedores de la comunicación estratégica y que también ronda al interior del equipo del alcalde: ¿Cómo conservar la mejor imagen que Eder consiguió a partir de su manejo de la emergencia?
Ese no es un reto fácil, porque, a medida que pasa la emergencia, Cali comienza a aterrizar nuevamente en su realidad y los problemas que tenía la ciudad antes del 10 de agosto siguen allí.
La inseguridad, las basuras, los huecos y los problemas con los semáforos, entre otros asuntos que alimentaban la insatisfacción con la administración, pasaron a un segundo plano por cuenta de la tragedia, pero en cualquier momento volverán al primero.
En seguridad, por ejemplo, el acumulado del año ya registra al menos 100 muertes violentas más que en el mismo periodo del año pasado.
Y a los viejos problemas se suma ahora uno gigantesco: la reconstrucción.
La atención inmediata de la emergencia fue bien calificada, pero ahora viene una etapa mucho más larga, compleja y difícil de manejar.
Hay que reconstruir viviendas, recuperar negocios y reactivar económicamente las zonas afectadas.
De hecho, en algunos sectores de Cali golpeados por el terremoto ya comienzan a aparecer manifestaciones de insatisfacción, y allí hay una bomba de tiempo para la opinión pública si las respuestas no llegan oportunamente.
Porque los afectados por el terremoto no son solamente quienes perdieron una vivienda o un negocio.
También están los proveedores de establecimientos que cerraron y perdieron clientes, así como quienes trabajaban por días o vivían de actividades informales relacionadas con esos negocios.
Es decir, alrededor de cada negocio que no vuelve a abrir y de cada actividad económica que no se reactiva puede comenzar a crecer una cadena de insatisfacción y si eso se multiplica por toda la ciudad, puede generarse rápidamente un clima de pesimismo.
Además, hay otro elemento que hace más compleja la ecuación: cualquier brote de insatisfacción será capitalizado políticamente por la oposición, especialmente por sectores del Pacto Histórico, que ya durante la emergencia trataron de convertir las dificultades derivadas del terremoto en argumentos contra Eder y que ahora estarán atentos a las demoras, los incumplimientos y las quejas que puedan aparecer durante la reconstrucción.
Falta apenas un mes para que comience a correr el calendario de cara a las elecciones territoriales de 2027.
Eso significa que cada problema que tenga la administración encontrará multiplicadores políticos interesados en amplificarlo.
Eder no sólo tendrá que responder bien y rápido a las necesidades de los afectados, sino hacerlo en medio de una campaña que, aunque todavía no comienza formalmente, poco a poco empezará a sentirse en Cali.
Allí estará la verdadera prueba para el alcalde Alejandro Eder y su equipo.
Si su administración logra responder oportunamente a las nuevas demandas generadas por el terremoto y, al mismo tiempo, retoma la atención de los problemas que Cali ya arrastraba antes del 10 de agosto, el alcalde podría mantener buena parte de la recuperación que logró en su imagen durante la emergencia.
Pero si la reconstrucción comienza a acumular demoras, crece la inconformidad entre los afectados y, además, regresan al primer plano la inseguridad, las basuras, los huecos y los demás problemas de la ciudad, el efecto podría ser exactamente el contrario.
El terremoto le dio a Alejandro Eder una oportunidad inesperada para recomponer su relación con la opinión pública.
Ahora viene lo más difícil: demostrar que esa mejor imagen puede sobrevivir a la emergencia.

