Cali, septiembre 24 de 2026. Actualizado: jueves, septiembre 24, 2026 16:08
El llamado de Acecolombia a reactivar a Cali después del terremoto
“Con el dolor tenemos que levantarnos”
Carlos Hernán Betancourt, director ejecutivo de Acecolombia, explicó cómo respondieron los centros comerciales durante y después del terremoto, cuál es el balance de las afectaciones, cómo avanza la reapertura y por qué estos espacios terminaron convertidos en puntos de abastecimiento y apoyo para la ciudadanía.
También hizo un llamado a recuperar progresivamente la actividad económica: “Una cosa es estar de luto y otra perder de vista la importancia y la necesidad de recuperar la ciudad”.
¿Tienen ustedes un balance de cómo quedaron los centros comerciales de Cali después del terremoto?
En términos materiales, los centros comerciales tuvieron afectaciones que, según los reportes que tenemos hasta el momento, no comprometen estructuralmente las edificaciones.
En un primer momento, evidentemente, la prioridad fue salvaguardar la vida, evacuar a las personas y procurar que todo el mundo estuviera a salvo.
También permitir que pudieran comunicarse con sus familias y saber que estaban bien.
Una vez empieza a tomarse conciencia de lo sucedido, comienzan procesos muy rigurosos de revisión de las edificaciones y de las estructuras.
Era indispensable validar que los espacios tuvieran condiciones seguras antes de permitir nuevamente el ingreso de las personas.
¿Por qué era tan importante poder habilitar rápidamente algunos de estos espacios?
Porque después de salvaguardar la vida aparecen otras necesidades, como el abastecimiento.
Al interior de los centros comerciales hay supermercados, cajeros para que las personas puedan retirar dinero, tiendas donde pueden encontrar elementos para el hogar y droguerías.
Después del terremoto comenzaron a necesitarse cascos, guantes, colchonetas, carpas, medicamentos, tapabocas y muchos otros elementos.
Por eso era imperiosa la necesidad de revisar prioritariamente estos espacios y determinar cuáles podían reabrirse de manera segura para prestar esos servicios.
¿Los centros comerciales también participaron directamente en la atención de la emergencia?
Sí. Tenemos centros comerciales ubicados en zonas complejas y desde esos espacios se facilitaron materiales, carpas, elementos de apoyo y ayudas para atender las necesidades que surgieron en ese primer momento.
Posteriormente comenzó el proceso de recuperación de áreas y de la actividad comercial, porque también es fundamental preservar los empleos.
Recuperar la actividad permite recuperar puestos de trabajo y garantizar que muchas personas puedan continuar obteniendo los ingresos necesarios para sostener a sus familias.
Durante los primeros días muchas personas también acudieron a los centros comerciales buscando servicios básicos. ¿Qué encontraron allí?
Cuando estuvimos sin energía durante los primeros días, los centros comerciales se convirtieron en espacios donde había internet y plantas eléctricas.
Las personas iban a cargar sus teléfonos, conectarse a la red y poder comunicarse.
Hay todo un despliegue de servicio social y de servicio a la comunidad que es muy valioso en momentos como estos.
En América Latina, los centros comerciales ejercen un papel fundamental de integración, apoyo y servicio a la comunidad.
¿Cómo se articularon con las ayudas que comenzaron a llegar para las regiones afectadas?
Empezamos en todo el país a habilitar centros de acopio y a servir para que las autoridades pudieran direccionar los cientos de toneladas de ayudas que se han conseguido para las regiones afectadas.
Ha sido un trabajo permanente para apoyar, acompañar y comenzar a recuperar la actividad que nos permita preservar los empleos y los ingresos.
Sabemos que será un proceso complejo y largo, pero debemos emprenderlo colectivamente porque esta tragedia afectó a varios departamentos y requiere un esfuerzo de toda la comunidad.
¿Todavía existen centros comerciales que no han podido volver a operar?
Sí. Todavía tenemos centros comerciales en fase de alistamiento.
Las afectaciones han sido diversas, pero reitero que, hasta el momento, no tenemos reportados daños estructurales.
Los procesos de evaluación continúan y las aperturas se están dando gradualmente.
También es muy importante que las personas validen la información que reciben.
Han circulado videos diciendo que van a demoler un centro comercial o que van a tumbar otro y, hasta ahora, la información que hemos visto de ese tipo ha resultado falsa.
La recomendación es consultar los canales oficiales, las alcaldías, los medios locales o directamente las redes sociales de cada centro comercial.
Además de las ayudas materiales, ¿qué otras necesidades han identificado?
Por ejemplo, en Palmetto estamos realizando jornadas de apoyo psicológico con la Cruz Roja y con un grupo de voluntarios que han puesto su tiempo y capacidad profesional al servicio de la comunidad afectada.
Las consecuencias están apareciendo en diferentes ámbitos y en este momento la afectación emocional y de salud mental también es importante.
Tenemos que seguir trabajando desde distintos frentes para apoyar a la gente y continuar recuperando nuestra región.
Hay una sensación de culpa entre algunos ciudadanos. Personas que no se sienten capaces de salir a comer, comprar o retomar actividades cotidianas porque sienten que hacerlo está mal mientras otros están sufriendo. ¿Esto puede dificultar la reactivación?
Evidentemente es un momento difícil. Nadie está en modo de celebraciones porque la ciudad está de luto.
Pero una cosa es estar de luto y otra cosa es perder de vista la importancia y la necesidad de recuperar la ciudad y preservar la vida de las personas que hoy tienen dificultades.
Si nosotros no empezamos a retornar al trabajo, ¿cómo vamos a servir a la gente? Si las personas necesitan comprar y abastecerse y los lugares están cerrados, ¿cómo vamos a atenderlas? Además, hay muchísimas personas que necesitan generar ingresos para sostener a sus familias.
No podemos caer en un falso dilema.
Con todo el dolor que tenemos adentro, tenemos que levantarnos y seguir porque las personas necesitan que la ciudad se recupere. Y esto solamente se logra entre todos.
Volver a trabajar y recuperar la actividad económica es fundamental ¿Cuál es la invitación del gremio?
Tenemos que levantarnos como ciudadanos y como sociedad.
Tenemos que seguir trabajando para darle oportunidades a los jóvenes, a los niños, a los adultos mayores y a tantas personas que necesitan continuar teniendo posibilidades en su vida.
Con ese dolor nos tenemos que levantar y seguir. No podemos permitirnos quedarnos caídos como ciudadanos.
Hay que levantarnos y trabajar con la determinación y la resiliencia que nos caracteriza.
Después de un terremoto de esta magnitud, ¿cree que llegó el momento de revisar integralmente los estándares de seguridad sísmica de los centros comerciales?
Los estándares aplican a todas las edificaciones.
En general, lo que hemos visto es que estas edificaciones tuvieron un buen comportamiento ante un movimiento telúrico de semejante proporción.
Son edificaciones construidas bajo altos estándares y hay organizaciones muy serias detrás de ellas.
Eso redunda en edificaciones confiables que lograron resistir un fenómeno natural tan fuerte.
Afortunadamente no tenemos reporte de desplomes de centros comerciales en el Valle del Cauca.
¿El terremoto comprobó que un centro comercial puede convertirse rápidamente en infraestructura de apoyo para una ciudad en crisis?
Es que lo son, por definición. Son espacios de apoyo a la sociedad y a la ciudadanía.
Tuvimos centros comerciales guardándoles los carros a personas mientras resolvían su situación.
Otras llegaron a resguardarse, a recargar sus teléfonos y, en algunos casos, pudimos abastecerlas de agua o permitirles conseguir algo para comer.
Todo lo que fue posible hacer durante esos primeros momentos se puso al servicio de las personas.
Se entregaron elementos que teníamos disponibles como cascos, guantes, hachas, palas y herramientas que pudieran servir para las labores de atención y rescate.
Por eso hoy es difícil concebir un territorio sin un centro comercial.
Son espacios que generan un gran valor en términos de calidad de vida, oportunidades y servicios para las comunidades a las que sirven.

