Los beneficios del asombro en el bienestar psicológico

Cali, abril 23 de 2026. Actualizado: jueves, abril 23, 2026 21:07

Psicología y bienestar

El asombro, un elixir para la salud mental y la empatía

El asombro, un elixir para la salud mental y la empatía
Foto: Pexels
jueves 23 de abril, 2026

El asombro es una emoción de sorpresa y éxtasis que surge al enfrentarse a algo que supera nuestra comprensión.

Investigadores como Dacher Keltner, de la Universidad de Berkeley, han reivindicado esta experiencia como una pieza clave para el bienestar psicológico.

Estudios recientes muestran que mantener vivo el sentido de maravilla puede contribuir a reducir el estrés cotidiano y reforzar la conexión con el entorno.

En un experimento pionero, Keltner comparó a un grupo de estudiantes que paseó entre eucaliptos de hasta 60 metros de altura con otro que observó la fachada de un edificio.

Quienes admiraron los árboles solicitaron menos dinero por su participación y fueron más dispuestos a ayudar a recoger objetos caídos, lo que sugiere un aumento de la generosidad tras experimentar asombro.

La psicóloga Eftychia Stamkou, de la Universidad de Ámsterdam, investigó el impacto del asombro en niños de entre ocho y trece años.

Tras mostrarles vídeos diseñados para evocar esta emoción, observó un descenso en su ritmo cardíaco y una mayor inclinación a donar su dulce favorito a niños refugiados.

Estos resultados apuntan a que el asombro reduce la activación fisiológica del estrés y potencia comportamientos prosociales.

Beneficios del asombro

Aunque con los años tendemos a normalizar lo extraordinario, los expertos coinciden en que el asombro se puede recuperar en la edad adulta.

Exponerse a situaciones nuevas, como un viaje o el simple acto de detenerse a contemplar un paisaje, activa los mismos mecanismos psicológicos que en la infancia.

Incorporar momentos de silencio y observación intencionada en la rutina diaria favorece la atención plena y combate la sobreestimulación informativa.

Fomentar el asombro no requiere grandes gestos ni inversiones económicas. Basta con imitar la curiosidad infantil: detenerse ante un juego de luces, admirar una flor o asomarse a un cielo estrellado.

Estos pequeños ejercicios pueden convertirse en estrategias de prevención que mejoren nuestro estado emocional, nos ayuden a gestionar el estrés y fortalezcan los lazos sociales.

Nota de Transparencia

Este artículo fue generado con IA. El contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción del Diario Occidente.


El asombro, un elixir para la salud mental y la empatía

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