Cali, abril 29 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 29, 2026 21:39
Podría afectar el desarrollo cognitivo y motor del bebé
Efectos de la contaminación atmosférica durante el embarazo
Un estudio del King’s College de Londres con 498 recién nacidos indica que la exposición materna a la contaminación atmosférica durante el embarazo se asocia con un desarrollo más lento a los 18 meses, sobre todo en el lenguaje y, en prematuros, también en las habilidades motoras.
La investigación, publicada en The Journal of Physiology, relaciona los niveles registrados de dióxido de nitrógeno (NO2) y material particulado en las direcciones postales de las madres con las puntuaciones de sus hijos en pruebas estandarizadas.
Los efectos fueron más claros durante el primer trimestre de gestación: la exposición a emisiones del tráfico entre la concepción y la semana 13 se asoció con puntuaciones en lenguaje entre 5 y 7 puntos por debajo de la media (siendo 100 la media de referencia).
Los autores subrayan que las concentraciones medidas estaban dentro de los límites legales del Reino Unido, pero por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, una diferencia que expertos consultados consideran un riesgo poblacional importante.
Los mecanismos biológicos propuestos cuentan con respaldo en otros trabajos: partículas finas inhaladas pueden entrar al torrente sanguíneo y acumularse en la placenta, y activar procesos inflamatorios que alteran el suministro de sangre al feto, según investigadores citados por el Science Media Center.
Los autores del estudio también recuerdan que se trata de una investigación observacional; aunque ajustaron por factores clínicos como la necesidad de asistencia respiratoria en prematuros, no puede establecerse causalidad definitiva.
Riesgo mayor en bebés prematuros
Dentro de la cohorte, 125 niños fueron prematuros y mostraron mayor sensibilidad a la contaminación: además de un peor desempeño en lenguaje, su desarrollo motor fue, de media, 11 puntos inferior al de bebés menos expuestos.
El equipo planea seguir a estos niños para comprobar si las diferencias detectadas a 18 meses persisten en la escuela y cómo pueden influir en el rendimiento educativo a largo plazo.
Los autores y expertos enfatizan que reducir la exposición materna a la contaminación por tráfico debe ser una prioridad de salud pública.
El estudio refuerza la idea de que mejorar la calidad del aire es una intervención clave para proteger el desarrollo infantil desde las primeras etapas de la gestación, con implicaciones en políticas urbanas y medidas para disminuir emisiones en áreas residenciales.
Nota de Transparencia
Este artículo fue generada con IA, a partir de información del Servicio de Información y Noticias Científicas, SINC.
El contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción del Diario Occidente.

