Cali, abril 28 de 2026. Actualizado: martes, abril 28, 2026 21:26
Estudio internacional sobre epigenética y obesidad
La obesidad deja huella en las células inmunitarias incluso diez años después de perder peso
Un estudio paneuropeo liderado por la Universidad de Birmingham concluye que la obesidad puede dejar marcas duraderas en el ADN de las células inmunitarias, que perduran incluso años después de la pérdida de peso.
La investigación, publicada en EMBO Reports, muestra que linfocitos CD4+ presentan cambios de metilación del ADN asociados a la obesidad que podrían mantener un mayor riesgo de enfermedades metabólicas y algunos cánceres tras recuperar un peso normal.
El trabajo analizó muestras de cuatro grupos humanos —incluidos pacientes en tratamientos inyectables para perder peso, personas con el síndrome de Alström, participantes en una intervención de ejercicio y pacientes con osteoartritis— además de modelos animales y donaciones de sangre de voluntarios.
El enfoque permitió comparar señales epigenéticas y procesos celulares relacionados con la inflamación y el envejecimiento del sistema inmunitario.
Los autores identifican dos vías clave afectadas por esa “memoria” de la obesidad: la autofagia, el proceso de limpieza celular, y la senescencia inmunitaria, el envejecimiento funcional de las células del sistema inmune.
Según Claudio Mauro, coautor del estudio, la pérdida de peso a corto plazo podría no reducir de forma inmediata el riesgo de afecciones asociadas a la obesidad.
Cómo se produce la memoria de la obesidad
Los cambios se producen mediante metilación del ADN, una modificación epigenética que “etiqueta” regiones del genoma y altera la actividad celular sin cambiar la secuencia genética.
El equipo estima que estas marcas pueden persistir entre cinco y diez años tras la pérdida de peso, y su reversión completa probablemente requiera mantenimiento sostenido del peso y más investigación.
Los autores también señalan posibles dianas terapéuticas para acelerar la recuperación del funcionamiento inmune, aunque subrayan que hacen falta estudios clínicos adicionales.
Desde la salud pública, el hallazgo refuerza la importancia de la prevención y del seguimiento a largo plazo en personas con obesidad.
Mantener hábitos saludables, el control clínico continuado y la investigación sobre tratamientos que actúen sobre la inflamación y la senescencia celular son vías prioritarias para reducir el riesgo a largo plazo, según los investigadores.
Nota de Transparencia
Este artículo fue generada con IA, a partir de información del Servicio de Información y Noticias Científicas, SINC.
El contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción del Diario Occidente.

