Cali, febrero 25 de 2026. Actualizado: miércoles, febrero 25, 2026 21:46
Casi la mitad de los adultos de 50 años o más lo desconoce
Una enfermedad crónica aumenta el riesgo de herpes zóster
Aunque la edad es uno de los factores de riesgo más frecuentes para desarrollar herpes zóster, una encuesta global de GSK revela un dato preocupante: el 46% de los adultos de 50 años o más ignora que vivir con una enfermedad crónica puede aumentar aún más su riesgo de padecer esta enfermedad.
El estudio realizado a más de 6.000 personas en 10 países en el marco de la Semana de Acción contra el Herpes Zóster profundiza en la percepción limitada frente a este riesgo: el 35% de los encuestados considera que, si su enfermedad crónica está controlada, no está en riesgo, y uno de cada cuatro cree que su condición no afecta su sistema inmunológico.
Si bien el 99 % de los adultos está en riesgo de desarrollar herpes zóster, y la probabilidad de reactivación del virus aumenta a partir de los 50 años debido al debilitamiento natural del sistema inmune, las enfermedades crónicas pueden aumentar el riesgo de reactivación del virus.
Cifras indican que las personas inmunocomprometidas por patologías como diabetes tipo 1 y 2, enfermedad renal crónica, enfermedades cardiovasculares o respiratorias, entre otras, tienen un 51% más de probabilidad de desarrollar herpes zóster, debido al impacto que estas condiciones tienen sobre el sistema inmunológico y la reactivación del virus.
“Estos datos evidencian no sólo un mayor riesgo clínico, sino también una brecha importante de información y acción. El 54% de las personas encuestadas afirmó que nunca ha conversado con su médico sobre el herpes zóster, a pesar de que el 68 % lo visita regularmente para el manejo de su enfermedad de base”, explicó el doctor Víctor Saravia, gerente médico senior de vacunas de GSK Colombia.
El impacto del herpes zóster en la vida diaria
Entre quienes han desarrollado la enfermedad, los resultados evidencian un impacto significativo:
- El 42% reportó dolor severo que limitó sus actividades cotidianas.
- El 31% experimentó impacto emocional o aislamiento.
- El 25 % afirmó que no esperaba que la enfermedad fuera tan grave.
Estos resultados evidencian que el herpes zóster suele subestimarse, tanto en su intensidad como en sus posibles complicaciones.
¿Qué es el herpes zóster?
También conocido como “culebrilla”, se produce por la reactivación del virus de la varicela-zóster, el mismo que causa la varicela en la infancia.
Tras la infección primaria, el virus permanece latente en el organismo y puede reactivarse años después en forma de herpes zóster, provocando una erupción dolorosa de ampollas generalmente en un lado del cuerpo o la cara.
Se trata de una enfermedad que afecta la calidad de vida de quien la padece. Se estima que uno de cada cinco pacientes desarrolla neuralgia posherpética, la complicación más común del herpes zóster, caracterizada por un dolor incapacitante que puede persistir durante meses, años o incluso toda la vida.
Prevención y tratamiento: una decisión que no puede esperar
Ante este panorama, prevenir y tratar a tiempo es la clave. Adoptar hábitos saludables como una alimentación balanceada, actividad física regular y un manejo adecuado del estrés ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.
Sin embargo, la vacunación es una medida efectiva para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.
En caso de presentar síntomas, es importante acudir al médico y empezar tratamiento dentro de las primeras 72 horas para que sea efectivo.
“Los resultados de la encuesta resaltan la necesidad de una mayor educación sobre el herpes zóster en el manejo de enfermedades crónicas. Es fundamental que las personas con estas condiciones, así como la población sana de 50 años o más, acudan al médico, abran estas conversaciones y tomen acción frente a medidas de prevención y tratamiento oportuno”, puntualizó el doctor Saravia.

