Cali, octubre 15 de 2026. Actualizado: jueves, octubre 15, 2026 08:30
Importancia de la prevención
Niños con trastornos del desarrollo y riesgo de bullying
Niños con trastornos del desarrollo tienen más riesgo de bullying
Varios estudios y expertos citados por SINC muestran que los niños con diagnósticos de trastornos del neurodesarrollo —como autismo o TDAH— tienen más probabilidades de sufrir acoso escolar que sus compañeros neurotípicos. La mayor vulnerabilidad se relaciona con dificultades en la comunicación y la interacción social, que pueden hacerles visibles para los acosadores y menos propensos a defenderse.
Qué muestra la evidencia sobre trastornos del desarrollo
Un estudio publicado en 2022 en JAMA Pediatrics indicó que los menores con un diagnóstico de trastorno del neurodesarrollo presentan una mayor probabilidad de victimización en la escuela. Según el psiquiatra Celso Arango, citado por SINC, los niños con estas condiciones tienen entre seis y ocho veces más probabilidades de ser acosados. El trabajo identifica además que, dentro del espectro autista, la probabilidad de acoso aumenta en la adolescencia (12-17 años) frente a edades más tempranas.
Mayor exposición y razones
Las dificultades en el lenguaje y en la interacción social son factores que, según la fuente, facilitan que los acosadores detecten a las víctimas. Además, la percepción de que el niño no se defenderá incrementa su vulnerabilidad.
Consecuencias observadas
La evidencia citada por SINC señala una relación bidireccional: tener una discapacidad intelectual, autismo, dislexia o TDAH aumenta el riesgo de ser acosado, y el bullying incrementa a su vez la probabilidad de desarrollar trastornos mentales, creando un ciclo de riesgo sostenido en el tiempo.
Prevención eficaz en el entorno escolar
Programas evaluados, como LINKlusive aplicado en 20 centros, mostraron reducciones de victimización en alumnos de primaria con necesidades educativas específicas (una disminución del 45,6 % en el grupo intervenido frente a 0 % en el grupo control, según la fuente). Las intervenciones que enseñan habilidades socioemocionales y fomentan la empatía entre compañeros aparecen como medidas con resultados positivos, particularmente en primaria.
Qué significa esto para las personas
El mayor riesgo de acoso entre niños neurodivergentes implica consecuencias en su bienestar emocional presentes y futuros: el bullying puede contribuir a problemas psicológicos durante la infancia y en la edad adulta, y en algunos estudios el trauma infantil relacionado con la victimización se asocia a un mayor riesgo de experiencias psicóticas en la adultez.
Entorno ampliado por las redes
La exposición al acoso ya no se limita al colegio físico: la presencia de redes y entornos virtuales hace que los jóvenes no tengan espacios o tiempos seguros y que el daño pueda extenderse y permanecer por la huella digital.
Población implicada
Los trabajos citados mencionan especialmente a niños con autismo y TDAH como grupos con mayor riesgo. También se incluyen menores con discapacidad intelectual, dislexia y otras necesidades educativas especiales.
Qué aporta la escuela
La escuela se señala como un ámbito clave para detectar, prevenir y conectar al alumno con profesionales sanitarios cuando sea necesario. Según la fuente, ampliar la colaboración entre centros educativos y servicios de salud y reforzar equipos de intervención temprana es un paso pendiente para abordar la salud mental infantil y adolescente.
Limitaciones y cuestiones pendientes
Las fuentes mencionadas destacan asociaciones entre neurodiversidad, bullying y posteriores problemas de salud mental, pero también señalan matices: en el estudio sobre psicosis se apunta que el trauma infantil tiene un impacto predictivo mayor que la sola adversidad neurodesarrollativa y que no se atribuye una vulnerabilidad biológica directa de las personas neurodivergentes al trauma. Además, la efectividad de las intervenciones depende de la edad y debe interpretarse con prudencia.
Quedan por resolver con más evidencia los mecanismos precisos que vinculan la victimización en la infancia con trastornos mentales en la adultez y la forma óptima de adaptar programas preventivos a distintas edades y contextos escolares.
Por qué importa
Personas: La información alerta sobre la vulnerabilidad adicional de niños con trastornos del desarrollo y la importancia de identificar la victimización temprana.
Salud pública: La prevención en la escuela y la conexión con servicios sanitarios permiten reducir impactos psicológicos y romper ciclos de riesgo, según la fuente.
Evidencia: Existen estudios que muestran asociaciones consistentes y mejoras con intervenciones educativas, pero persisten limitaciones sobre causalidad y variaciones según la edad.
Nota de Transparencia
Este artículo fue generada con IA, a partir de información del Servicio de Información y Noticias Científicas, SINC. La fuente fue aprobada por Diario Occidente y el contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción.


