Cali, abril 24 de 2026. Actualizado: viernes, abril 24, 2026 22:05
Siguen abiertos los interrogantes
El lado oculto de la Luna, entre la curiosidad y las teorías
Aunque la reciente misión Artemis II que rodeó la luna y tomó imágenes inéditas de su lado oculto no tenía como objetivo destrabar los misterios de esta región del satélite, sino probar equipos tecnológicos, sigue despertando interés y curiosidad entre científicos y conspiracionistas.
El llamado lado oculto de la Luna no es oscuro ni misterioso en sí mismo, pero sí uno de los territorios más fascinantes para la ciencia moderna.
Este hemisferio, invisible desde la Tierra debido a la rotación sincrónica del satélite, guarda pistas esenciales sobre la formación y evolución lunar, y por extensión, del sistema solar.
Un archivo
A diferencia de la cara visible, el lado oculto presenta una corteza más gruesa, antigua y densamente craterizada.
Su relieve accidentado funciona como un archivo geológico mejor conservado, capaz de revelar cómo fueron los primeros tiempos del sistema solar, marcados por intensos impactos.
Esta diferencia entre hemisferios también alimenta hipótesis científicas: una de ellas sugiere que la Tierra influyó en el enfriamiento desigual de la Luna durante su formación.
Zonas como la cuenca Polo Sur-Aitken, una de las estructuras de impacto más grandes y profundas conocidas, ofrecen una “ventana” al interior lunar.
Con unos 2.500 kilómetros de diámetro, podría contener materiales del manto, aportando información clave sobre el origen del satélite.
Además, regiones cercanas al polo sur, como el cráter Shackleton, podrían albergar hielo de agua en sombras permanentes, un recurso estratégico para futuras misiones.
Interés científico
El interés no es solo científico. La cara oculta también resulta ideal para la instalación de radiotelescopios, al estar protegida del ruido electromagnético terrestre, y representa un punto clave para la exploración y posible extracción de recursos como el helio-3.
Sin embargo, este interés ha sido aprovechado por teorías conspirativas que hablan de bases extraterrestres, estructuras artificiales o encubrimientos gubernamentales.
Conspiracionistas
Así mismo, algunos conspiracionistas hablan de fuentes de energía desconocidas o anomalías físicas en esa cara de la Luna. A veces lo vinculan con ideas más amplias sobre tecnología avanzada o incluso portales.
También se afirma que hay zonas restringidas o que futuras misiones evitan deliberadamente explorar ciertos lugares.
Esto se suele conectar con programas modernos como Artemis, insinuando que no se cuenta todo lo que se encuentra.
Pese a su popularidad, no existe evidencia científica que respalde estas afirmaciones.
Misiones como Artemis II no buscan resolver directamente estos misterios, pero sí preparar el camino para futuras exploraciones que profundicen en ellos.
Hasta ahora, todas las observaciones científicas —de agencias como la NASA, la ESA o la CNSA— muestran que el lado oculto es simplemente más accidentado y con más cráteres que la cara visible. No hay evidencia verificable de estructuras artificiales ni actividad extraterrestre.

