Cali, febrero 3 de 2026. Actualizado: martes, febrero 3, 2026 18:44
Abre un nuevo ciclo de ajuste en 2026
Banco de la República sorprende al mercado con un alza de tasas
Por primera vez en cerca de tres años, la Junta Directiva del Banco de la República decidió aumentar su tasa de interés en 100 puntos básicos, llevándola al 10,25 %, el nivel más alto desde septiembre de 2024.
La decisión, que sorprendió al consenso de analistas, marca un giro en la política monetaria y refleja la persistencia de presiones inflacionarias, el deterioro del frente externo y un entorno macroeconómico cada vez más complejo.
El movimiento fue adoptado en un contexto de división al interior de la Junta: cuatro codirectores votaron a favor del incremento, mientras que dos optaron por reducir la tasa en 50 puntos básicos y uno propuso mantenerla sin cambios.
Esta votación dividida evidencia la magnitud del debate sobre la trayectoria de la política monetaria y la incertidumbre frente a la evolución de la inflación y la economía.
Inflación persistente y expectativas desancladas
Uno de los principales factores detrás de la decisión fue el comportamiento de la inflación. Según el informe, el indicador cerró 2025 en 5,10 % anual, apenas 10 puntos básicos por debajo del registro de 2024, en un contexto marcado por choques adicionales al alza.
Este desempeño ha dificultado la convergencia sostenida hacia la meta del banco central.
Para 2026, el equipo técnico del Emisor revisó de manera significativa su previsión de inflación, elevándola del 4,1 % al 6,3 % anual.
Este ajuste al alza refleja la persistencia de presiones inflacionarias y el riesgo de que el proceso de desinflación se vea interrumpido.
Las expectativas de inflación también jugaron un papel central en la decisión. La expectativa anual para diciembre de 2026 se ubica en 6,2 %, mientras que las previsiones para 2027 alcanzan el 4,7 %, ambas por encima del rango de tolerancia del Banco de la República.
Este desanclaje de expectativas refuerza la necesidad de una postura monetaria más restrictiva.
Deterioro del frente externo y riesgos macroeconómicos
A las presiones internas se suma el deterioro del frente externo, reflejado en la ampliación del déficit comercial.
Este desbalance incrementa la vulnerabilidad de la economía colombiana frente a choques financieros y cambiarios, y eleva el riesgo de presiones inflacionarias adicionales a través del canal de precios importados.
En este contexto, el Banco de la República considera que una política monetaria más restrictiva contribuye a mitigar estos riesgos y a preservar la estabilidad macroeconómica.
El ajuste de tasas busca, en consecuencia, enviar una señal clara al mercado sobre el compromiso del Emisor con la convergencia de la inflación hacia la meta en el mediano plazo.
El entorno internacional también influyó en la decisión. Aunque las condiciones financieras externas se han tornado relativamente más holgadas tras los recortes recientes de la Reserva Federal, las señales apuntan a una pausa en el proceso de flexibilización monetaria.
Este escenario externo incierto refuerza la necesidad de cautela en la conducción de la política monetaria local.
Un ciclo de ajuste que aún no termina
El incremento de 100 puntos básicos no solo reafirma el compromiso del Banco de la República con la estabilidad de precios, sino que también deja claro que el ciclo de política monetaria no ha concluido.
La evolución futura de la tasa dependerá de la dinámica de la inflación, del comportamiento de las expectativas y de la materialización de riesgos internos y externos.
En este escenario, el informe anticipa que los riesgos alcistas para la inflación respaldan un nuevo ciclo de ajuste en 2026, con una tasa de interés que podría aumentar hasta el 11 %.
Esta proyección sugiere que el endurecimiento monetario podría prolongarse si las presiones inflacionarias persisten o si se profundizan los desequilibrios macroeconómicos.
Implicaciones para la economía colombiana
La decisión del Banco de la República tiene implicaciones relevantes para la economía. Un aumento de tasas encarece el crédito, afecta el consumo y la inversión y puede ralentizar la actividad económica, pero al mismo tiempo contribuye a contener la inflación y a estabilizar las expectativas del mercado.
El mensaje del Emisor es claro: la prioridad sigue siendo la estabilidad de precios, incluso en un contexto de crecimiento moderado y riesgos externos.
La combinación de inflación persistente, expectativas elevadas y deterioro del frente externo obliga a mantener una política monetaria prudente, aunque ello implique costos de corto plazo para la actividad económica.

