Déficit fiscal en Colombia 2026: ¿Ajuste real o contabilidad?

Cali, febrero 24 de 2026. Actualizado: martes, febrero 24, 2026 17:29

Los retos estructurales del gasto público en Colombia

Un respiro fiscal con sinsabor

Un respiro fiscal con sinsabor
Foto: Pixabay
lunes 23 de febrero, 2026

El Gobierno celebró que el déficit total del Gobierno Nacional Central se ubicara en 6,3% del PIB, por debajo del 7,1% proyectado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) 2025.

Sin embargo, este alivio no fue producto de mayores ingresos o de una política de gasto más austera, sino del efecto contable de las Operaciones de Manejo de Deuda (OMD), que permitieron reducir el pago de intereses en el corto plazo.

A través de siete OMD internas y dos externas, el Gobierno recompró deuda con alto descuento y la reemplazó por nuevas emisiones con cupones más altos pero montos nominales menores.

Esta jugada financiera disminuyó artificialmente el saldo de la deuda y, por tanto, la carga por intereses. El resultado: $21,6 billones menos en deuda interna y una reducción del déficit fiscal de 1,4 puntos porcentuales del PIB.

Pero el informe de Anif advierte que este alivio es apenas temporal. Lejos de ser un ajuste estructural, estas maniobras permitieron aumentar el gasto primario —que cerró en 20% del PIB— mientras el balance primario se deterioró al -3,4%, un punto por debajo de la meta trazada por el propio Gobierno.

La ilusión de la sostenibilidad

El principal riesgo señalado por Anif es que este tipo de ajustes, aunque eficaces en términos contables, terminan liberando espacio fiscal para mayor gasto, alejando al país de una senda sostenible.

En otras palabras, el Gobierno puede estar comprando tiempo sin resolver el verdadero problema: un presupuesto rígido, altos compromisos sociales y una estructura tributaria insuficiente.

De hecho, el recaudo tributario bruto en 2025 fue de $295,4 billones, muy por debajo de la meta de $305,5 billones. Y aunque los ingresos crecieron frente a 2024, siguen lejos de cerrar la brecha estructural.

A esto se suma un rezago presupuestal de $48,9 billones que deberá pagarse en 2026, lo que implica nuevas presiones para un gasto que ya luce difícil de contener.

¿Y 2026?

Para este año, el Gobierno proyecta un déficit fiscal de 5,2% del PIB —más bajo que en 2025— sustentado nuevamente en una reducción del gasto por intereses.

Ya en enero se realizó el primer canje de deuda del año, que permitió disminuir $2,5 billones en el valor nominal de la deuda. Sin embargo, el balance primario seguiría deteriorándose, alcanzando un preocupante -2,1% del PIB.

El informe advierte que, sin un ajuste fiscal creíble y sostenible, estas estrategias financieras pierden eficacia en el mediano plazo.

Mientras tanto, el mercado seguirá exigiendo primas de riesgo elevadas, encareciendo el financiamiento del Estado y perpetuando un círculo vicioso.

Un ajuste pendiente

El mensaje es claro: Colombia necesita más que “contabilidad creativa”. Requiere una reforma fiscal de fondo, que mejore el recaudo, revise el gasto y recupere la senda de sostenibilidad. De lo contrario, cualquier alivio será pasajero y el margen de maniobra seguirá estrechándose.


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