Cali, septiembre 14 de 2026. Actualizado: lunes, septiembre 14, 2026 20:57
El peso se fortalece, pero el alivio no llega igual al consumidor
El dólar ha caído 18 %, pero los precios no bajan al mismo ritmo
La divisa cerró la semana pasada alrededor de $3.085, pero el efecto de la apreciación sobre la inflación es limitado.
Según las estimaciones de Bancolombia, una caída de 1 % en la tasa de cambio reduce la inflación total en no más de 0,04 puntos porcentuales después de doce meses.
El dólar se ha abaratado significativamente en Colombia durante 2026, pero esa caída no se está reflejando con la misma intensidad en los precios que pagan los consumidores.
La semana pasada, la tasa de cambio cerró alrededor de $3.085 por dólar, lo que representó una apreciación del peso de 18 % en lo corrido del año.
Sin embargo, el esperado alivio sobre el costo de vida ha sido mucho más moderado.
El Radar Bancolombia explica que existe una asimetría en el denominado pass-through, es decir, en la forma como las variaciones de la tasa de cambio terminan trasladándose a la inflación.
La conclusión puede resumirse de manera sencilla: cuando el dólar sube, su impacto sobre los precios es mayor que cuando baja.
Las estimaciones del Grupo Cibest indican que una depreciación de 1 punto porcentual termina aumentando la inflación anual en 0,12 puntos porcentuales al cabo de doce meses.
En sentido contrario, una apreciación de la misma magnitud logra reducirla en no más de 0,04 puntos porcentuales.
Los bienes sí reciben un mayor alivio
El efecto del dólar barato se concentra principalmente en los bienes, debido a que buena parte de su producción y comercialización depende de productos terminados o insumos comprados en el exterior.
En este segmento, Bancolombia estima que cada punto porcentual de apreciación reduce la inflación anual de los bienes en 0,16 puntos porcentuales después de doce meses.
Pero existen varias razones por las cuales el consumidor no ve inmediatamente ese beneficio.
La primera está relacionada con los inventarios.
Muchos de los productos importados que actualmente se encuentran en vitrinas fueron comprados meses atrás, cuando la tasa de cambio era diferente, o corresponden a contratos negociados previamente.
La segunda tiene que ver con las decisiones empresariales.
Las compañías pueden evitar bajar inmediatamente los precios cuando consideran que la apreciación del peso podría ser temporal.
Y aparece un tercer elemento particularmente importante: la recuperación de los márgenes empresariales.
Durante períodos anteriores de depreciación, algunas empresas absorbieron una parte del encarecimiento del dólar en lugar de trasladarlo completamente al consumidor, reduciendo su ganancia por unidad vendida.
Ahora, con un peso fortalecido, pueden utilizar parte de ese menor costo para recuperar esos márgenes en lugar de reducir el precio final.
El dólar pesa menos de lo que parece en la inflación
Otro factor ayuda a explicar por qué una apreciación cercana al 20 % durante el último año no produce una caída equivalente del costo de vida.
Los bienes representan apenas 18,56 % de la canasta del IPC.
El resto depende en mayor medida de factores internos como salarios, arriendos, matrículas, indexación y tarifas reguladas.
Incluso un artículo importado acumula costos que no desaparecen porque baje el dólar: transporte interno, salarios, arriendo del establecimiento, publicidad e impuestos hacen parte del precio que finalmente paga una familia.
El contraste resulta todavía más evidente con la inflación.
Pese a la fuerte apreciación del peso, la inflación de bienes acumula siete meses aumentando, mientras la inflación total alcanzó 6,24 % anual en agosto.
¿Y qué pasa si el dólar vuelve a subir?
Aquí aparece una de las principales advertencias del informe.
La asimetría también funciona en sentido contrario: si el peso pierde parte de la fortaleza ganada, el impacto sobre los precios podría ser mayor y más rápido que el alivio conseguido durante la apreciación.
Las empresas tienden a trasladar con mayor intensidad los aumentos de sus costos que las reducciones.
Por eso, Bancolombia señala que la trayectoria futura del dólar estará condicionada, entre otros factores, por la discusión fiscal y las condiciones financieras externas.
La conclusión es especialmente relevante para el bolsillo: un dólar barato ayuda, pero no es suficiente para bajar la inflación.
La fortaleza del peso ha contribuido a contener algunos precios, particularmente los de los bienes, pero el comportamiento general del costo de vida continuará dependiendo en buena medida de factores internos.

