Voluntariado en centros comerciales de Cali apoyará tras el sismo

Cali, agosto 21 de 2026. Actualizado: viernes, agosto 21, 2026 17:00

Jardín Plaza, punto de encuentro para ayudar a los afectados por el terremoto

Centros comerciales de Cali activan red de ayuda

Centros comerciales de Cali activan red de ayuda
viernes 21 de agosto, 2026

Los centros comerciales de Cali decidieron poner algo más que sus instalaciones al servicio de la emergencia.

Además de convertirse en puntos para recibir donaciones, trabajadores, profesionales y ciudadanos vinculados a estos espacios podrán aportar su tiempo y conocimientos para acompañar a las comunidades afectadas por el terremoto.

La estrategia es liderada por la Asociación de Centros Comerciales de Colombia, Acecolombia, a través de su Capítulo Suroccidente, bajo la iniciativa Somos Voluntariado, con la que la industria busca movilizar espacios, capacidades y talento humano para contribuir a la recuperación.

“Hoy los centros comerciales queremos estar donde la ciudad nos necesita. Nuestra responsabilidad como industria va más allá de abrir nuestras puertas: queremos acompañar, movilizar recursos y poner nuestras capacidades al servicio de la recuperación”, señaló Carlos Hernán Betancourt Sanclemente, director ejecutivo de Acecolombia.

Siete puntos de acopio en Cali

La organización articuló inicialmente una red de centros comerciales en Cali, Buga y Tuluá para facilitar que los ciudadanos puedan entregar sus ayudas.

En Cali se encuentran habilitados Jardín Plaza, en Jumbo, por la zona de Davivienda, Unicentro Cali, en el Punto de Información Oasis; Único Outlet Cali, en el primer piso de Único 1, diagonal a Crepes; Palmas Mall, en la Administración; Cristales Plaza, en la zona de comidas; Palmetto Plaza, en la zona de carga de la carrera 48 y Centro Comercial Centenario, en la entrada por la rampa al lado del ascensor.

La estrategia también llegó a otros municipios del Valle.

En Buga se reciben ayudas en el punto de información de Buga Plaza, mientras que en Tuluá fueron habilitados Supercentro Tuluá, en Plaza Colibrí, contiguo al Éxito Wow, y el punto de información del Centro Comercial La Herradura.

¿Qué se puede donar?

Entre los elementos que actualmente están siendo recibidos se encuentran alimentos no perecederos, agua potable, productos de aseo e higiene personal, artículos para bebés, alimentos para mascotas y ropa nueva o en buen estado.

La lista incluye además elementos que empiezan a ser particularmente útiles en las labores posteriores a la emergencia, como linternas, cascos y gafas de seguridad, guantes y herramientas, además de medicamentos e insumos médicos básicos, colchonetas y mantas.

La variedad de elementos solicitados muestra también cómo las necesidades comienzan a cambiar conforme pasan los días.

Si durante las primeras horas la prioridad estuvo concentrada principalmente en alimentación, agua y alojamiento, la recuperación empieza a requerir herramientas y otros elementos que permitan trabajar en los sectores afectados.

Ahora también se necesitan conocimientos

Sin embargo, uno de los componentes más interesantes de la estrategia no cabe dentro de una caja de donaciones.

Acecolombia comenzó un censo de voluntarios para identificar personas con conocimientos y capacidades que puedan ponerse al servicio de la recuperación durante las próximas semanas.

La convocatoria busca especialmente personas con experiencia en psicología, trabajo social, pedagogía infantil, áreas de la salud, logística y lenguaje de señas, aunque también está abierta a ciudadanos que quieran aportar tiempo en labores de acompañamiento y apoyo.

Este componente amplía la manera tradicional de entender una donación después de una tragedia.

No todo el mundo tiene dinero para entregar un mercado o comprar materiales.

Pero un psicólogo puede ofrecer acompañamiento emocional; una persona con experiencia en logística puede ayudar a organizar una jornada; alguien que maneje lenguaje de señas puede facilitar la comunicación con una persona con discapacidad auditiva y un pedagogo puede trabajar con niños que atraviesan las consecuencias de la emergencia.

El conocimiento y el tiempo también pueden convertirse en ayuda.

Jornadas en albergues y zonas críticas

La iniciativa contempla desarrollar jornadas de voluntariado en albergues, zonas críticas y espacios donde se atienden comunidades afectadas, siempre en coordinación con las autoridades correspondientes.

Este último punto resulta importante en momentos en que una movilización desorganizada de voluntarios también puede terminar dificultando el trabajo de organismos de socorro y autoridades.

La intención es que las jornadas respondan a necesidades previamente identificadas y se realicen de manera coordinada.

Acecolombia considera además que la solidaridad tendrá que mantenerse más allá de la primera reacción ciudadana.

“Sabemos que la emergencia no termina cuando pasan los primeros días. La recuperación requiere tiempo, presencia y acompañamiento. Por eso queremos que la solidaridad de la industria se mantenga activa durante las próximas semanas”, agregó Betancourt.

La ayuda tendrá que durar más que la emergencia

Ese puede ser precisamente uno de los principales desafíos que enfrentará Cali.

Durante los primeros días posteriores al terremoto hubo una movilización extraordinaria de ciudadanos, empresas y organizaciones.

Pero conforme disminuya la atención sobre la emergencia, muchas familias seguirán necesitando apoyo para reconstruir viviendas, recuperar negocios, afrontar pérdidas y procesar emocionalmente lo ocurrido.

La apuesta de los centros comerciales es mantener activa esa capacidad de movilización.

Acecolombia anunció que continuará coordinando nuevas acciones con sus afiliados para contribuir a la recuperación de Cali y de las demás comunidades afectadas e invitó a los ciudadanos a vincularse tanto mediante los puntos de acopio como a través de la convocatoria de voluntariado.

Después de una tragedia, donar sigue siendo importante.

Pero esta nueva etapa empieza a demostrar que también se puede ayudar entregando aquello que no se compra: unas horas de trabajo, una profesión, una habilidad o simplemente la disposición de acompañar a quien todavía está intentando ponerse en pie.


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