Cali, agosto 21 de 2026. Actualizado: viernes, agosto 21, 2026 17:00
MF Prado
Una de las plumas inteligentes, cargada de picardía, con acidez respetuosa, es la de nuestro querido amigo Mario Fernando Prado.
Lo leo en su habitual columna de opinión en el diario El País y El Espectador, donde aborda – con fino humor- diversos temas que, amén de la información que brinda, nos hace reflexionar sobre la vida, el amor, la senectud, con tanta profundidad como cuando asume temas políticos o de sociedad y cultura.
Cali y Colombia entera lo recuerdan con su programa de Telepacífico “Mario Fernando Piano, te ve y te toca”.
Slogan pertinente y propio de un copy de la publicidad como ha sido MF, como cálidamente le decimos.
Tuve el honor de hacer parte de su programa radial “Oye Cali” al que me invitó como opinador de cultura, arte y caleñidad.
Ahí me divertí mucho con sus “chascarrillos” o apuntes de humor con un respetuoso “doble sentido”.
Sirirí, como también se le conoce, publicó hace muchos años un libro titulado “Mis 18 centímetros (a la sombra)” que desde el mismo título nos hace ya imaginar el contenido.
Por estas calendas, deberíamos iniciar una re-edición de este libro, con sus recientes columnas de opinión de este premio nacional de periodismo Simón Bolívar.
MF siempre caballero, apegado a la elegancia, coleccionista de vehículos antiguos, incentivador de encuentros de amigos y políticos en el hotel Spiwak, fue homenajeado hace pocos días por la asamblea del Valle del Cauca, y estas líneas se unen a ese reconocimiento, más que merecido. Estábamos en mora de hacerlo.
Sirirí debe seguir tecleando el piano, esas blancas y negras que tanto le animan, visitando los pueblos del Valle con sus canciones, enviando videos con sus diferentes interpretaciones musicales, en fin, lo que su humanidad bien le permita…
Aplausos de pie a Mario Fernando Prado, quien: ¡te ve y te toca!
PD. Hace pocos días, mi padre partió al Oriente eterno. Escucho a Bach y a Vivaldi en honor a su memoria. Fue él quien me enseñó a escuchar la música clásica y quien me explicaba lo que significa, para el alma, este tipo de composiciones.
Me debo a él y agradezco al Gran Arquitecto del Universo, que me hubiese educado y formado para conocer la estética que habita en el arte, las letras, la música y la mística que tienen ciertos ritos. Rindo tributo a su memoria.
