Cali, febrero 5 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 5, 2026 15:48
Jesús de Nazaret y María de Magdala
Para empezar quiero afirmar que ésta es una reflexión ética, no política. La semana anterior en una intervención pública, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó: “Y yo creo que Jesús hizo el amor, sí. A lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así, sin amor, no podía existir…”.
Más allá o más acá de la posición de los obispos colombianos y de muchos líderes religiosos, me parece que este hecho nos puede ayudar a revisar algunas cosas.
En la edición del periódico El Tiempo del miércoles 28 de enero, Juan Gabriel Vásquez explica cómo estamos en una “época de la opinión” y todo el mundo opina de todo, sin tener conocimientos verdaderos.
Yo creo que toda palabra debe ser pronunciada con responsabilidad ética, es decir debe ser auténtica, seria, y responder a una verdad o a un compromiso de cumplir lo que se anuncia.
Pero mucho más, las palabras de los líderes sociales y políticos. La época de la posverdad y de las múltiples mentiras, devalúan el lenguaje y terminan por impedir totalmente la comunicación entre humanos y humanas que llegan a moverse en terrenos pantanosos en los cuales es imposible distinguir un mínimo de autenticidad y firmeza.
La relación entre Jesús y María, la mujer líder de Magdala, ha consumido toneladas de tinta y de palabras.
Sermones, diversos escritos, libros, novelas, películas… todo ello en dos sentidos completamente diferentes: El de la investigación seria y sustentada y el de la imaginación volando desbordada que satisface a las “galerías”.
Podría dar muchos ejemplos de una y otra línea, pero no me alcanza el espacio de esta columna. Conozco y admiro personas que han dedicado años de su vida a esclarecer la verdadera historia de esta mujer, primer testigo de la resurrección, en el cristianismo.
Con ello quiero decir que no se trata de un tema que se puede liquidar en una frase soltada al descuido mientras se habla de cosas muy distintas que nada tienen que ver con la vida histórica de estos personajes.
Pues bien, la afirmación del presidente Petro en este sentido muestra varias cosas: Primero un concepto muy pobre y restringido de lo que es el Amor.
Por supuesto que la vida del Maestro de Galilea fue una vida rodeada de amor, de solidaridad, de sororidad… también de oposiciones, odios y condenas… los textos evangélicos lo muestran. Pero ese amor no necesariamente tiene que restringirse a la práctica del amor o de la sexualidad genital.
La realidad del amor es mucho más amplia y la visión que expresa esta frase del presidente es muy, muy limitada.
Por otro lado, él puede situarse en cualquiera de los dos lados respecto al tema que nos ocupa: en el de la investigación o en el de la fantasía, pero no puede pregonarlo a cuatro vientos, porque su palabra debe ser responsable, porque su palabra hay hombres y mujeres que la creen simplemente por venir de él y de su investidura.
Ninguna de las investigaciones serias y exhaustivas que conocemos arroja un solo dato que permita afirmar que Jesús de Nazaret y María de Magdala hubieran tenido una relación íntima de pareja.
Afirmarlo públicamente no es blasfemo a mi juicio, es simplemente ligero, irresponsable y mentiroso.
Creo que se debe hablar de lo que se sabe y se conoce y no de lo que a uno se le pase por la cabeza en el momento de desarrollar un discurso político, porque si se hace esto afloran fácilmente -como varias veces ha pasado, especialmente en cuestiones que atañen a la mujer- las opiniones sin sustento y una verdadera incontinencia verbal.
