La abdicación final

Cali, febrero 24 de 2026. Actualizado: martes, febrero 24, 2026 21:33

Rodrigo Fernández Chois

La abdicación final

Rodrigo F. Chois

En mi pasada nota concluí que hoy, más que nunca, en esta era de Inteligencia Artificial, el verdadero desafío no es escuchar respuestas sino hacer preguntas; porque si hay algo que en verdad nos hace seres pensantes es la curiosidad.

Creería que como humanos lo primero que aprendemos es a preguntar… ¿Quién de ustedes no ha sido torturado con esa serie infinita de “¿y por qué?” que hacen los niños, mostrando una voracidad inagotable de conocimiento?
La infancia es el laboratorio de los interrogantes incesantes; allí se forja esa curiosidad que es la energía más poderosa del conocimiento.

¿Qué vería si yo viajara montado en un rayo de luz? Parece una pregunta infantil, y sí lo es.

Pero gracias a ella Albert Einstein revolucionó la física y abrió la puerta a una nueva manera de entender el universo.

Así, cada gran avance humano comenzó de esa forma: con alguien que no dejó de preguntar.

Hoy, cuando vivimos rodeados de respuestas instantáneas, muchos empiezan a dudar de su capacidad de preguntar; porque preguntar se ha convertido en el nuevo arte, en la nueva habilidad que diferenciará al exitoso del que no lo es.

Tanto así que hasta nombre le han dado a esta competencia: prompt.

Pero lo paradójico, surreal y trágico del asunto es que hemos comenzado a delegar también las preguntas en la IA, confiriéndole el poder de organizar nuestra curiosidad.

Estamos ad portas de la abdicación de nuestro intelecto. Porque, si algo es cierto, es que en la era de las respuestas, lo único verdaderamente humano es preguntar. Y si dejamos de hacerlo, ya no necesitaríamos inteligencia sino obedecer.

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martes 24 de febrero, 2026
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