Cali, febrero 27 de 2026. Actualizado: viernes, febrero 27, 2026 21:42
La política exterior trumpista desconoce las soberanías estatales
El presiente Trump Viene ejerciendo una política exterior contraria a las bases del derecho internacional, golpeando la soberanía de los Estados, el componente fundamental que le da corporalidad a cada país y lo identifica con sus nacionalidades.
Trump desconoce el derecho internacional y anarquiza las relaciones estatales, es decir fractura lo que se ha querido desde la segunda postguerra mundial bajo un multilateralismo que nunca ha funcionado a cabalidad, por el largo periodo de la guerra fría, la bipolaridad extendida hasta 1990 y la unipolaridad que surgió de las secesiones territoriales ExURSS; hoy más difícil por la recomposición de la Federación Rusa, los nuevos bloques de poder políticos y el crecimiento el autoritarismo.
La nueva geopolítica no solo avanza con alianzas entre potencias o con territorios afines ideológicos, sino empoderando a personajes de ultraderecha o transmutados desde la izquierda avalados por las grandes empresas y corporaciones oligárquicas que domeñan la economía.
O izquierdistas desviados hacia el poder unipersonal que desvertebran proyectos políticos regionales y hasta subcontinentales.
En el año 2025, solo un año de su segundo mandato el Sr Trump ha ejecutado y perpetrado varios desafueros conta países latinoamericanos sin excluir a los caribeños, con su concepción neocolonial aviesa o retorcida y refritada de la Doctrina Monroe de estirpe decimonónica , el rebautizar esta forma de atenazamiento para dominar como Doctrina TrumpRoe. América para los EEUU.
A punta de aranceles más altos, persecución a carteles mafiosos como si fueran terroristas políticos que colocan en riesgo la seguridad norteamericana; acoso a la presidenta de México que dicen no controla el paso de migrantes; embates contra Brasil por enjuiciar a su gemelo golpista el Sr Bolsonaro; rebloqueó a Cuba para destorcer la economía de la isla dejándola sin petróleo; acusaciones sin fundamento contra el Presidente Petro, desconociendo su lucha parlamentaria contra los congresistas de la parapolítica reconocida por el mismo Mancuso, quien lideró el despojo y la formación de esas cuadrillas de arrasadores de bienes rurales.
Otra táctica de penetración en las políticas internas de países latinoamericanos es la intromisión e injerencia en la política electoral de los países que viven procesos de transición por vencimiento de periodos presidenciales, haciendo crecer la figuración de derechistas trumpistas tropicales o figurones outsider para que asciendan a la presidencia con el respaldo de EEUU que coadyuvara la economía en esos países( así lo hizo en Honduras, Ecuador, Chile, Argentina), el cálculo de Trump podría ser que en un momento clave de la campaña electoral de Colombia, apoye y apuntale a un ultraderechista trompista para luego cogobernar por interpuesta persona para acceder a los yacimientos de petróleo.
Y en el caso venezolano desalojó con una guerra relámpago o Blitz, ejecutando un secuestro internacional, a un mandatario como Maduro, ciertamente extraviado de los cauces del mismo Chavismo y forjador de una nueva casta oligárquica petrolera.
Esa actitud neocolonial vino desembozada del objetivo principal, apoderarse del petróleo y tácticamente diseñada dejando instalados a los segundos de ese gobierno mientras se dividen entre ellos y luego lo desalojará gradualmente hasta dejar a los obedientes que cumplan los mandatos imperiales.
Este cesarismo internacional podría calificarse por la fuerza usada y las nuevas tecnologías respaldadas por las armas nucleares, como la ascensión de un nuevo emperador mundial que le coloca linderos a China y sus negocios en el subcontinente americano.
Y atemoriza a sus pares o competidores en una escalada militar y económica desenfrenada.
La extensión de bases militares en Centroamérica y otros países es una muestra apodíctica para exhibir las fauces de la agresión sino para permanecer direccionando la región.
En Centroamérica para que tengamos una muestra de esta actitud neocolonial de extensión y apoderamiento de recursos ajenos, El Dr Fernando Cruz Kronfly había afirmado para la presentación de mi libro sobre las guerras de invasión que, estamos presenciando una crisis de una dimensión institucional enorme.
Estamos viendo y sintiendo un retorno a la Ley de la selva con unos gobernantes que han adoptado la fuerza bruta como instrumento para la resolución de las diferencias.
Desde una mirada antropológica la fuerza siempre fue la forma de resolver los reclamos, tanto entre los humanos como entre los animales, el más fuerte se imponía.
Por ejemplo, Israel se sostiene utilizando un poder de facto a la brava, así golpeó al Líbano, a Jordania, a Siria y a Egipto. Se extendió desalojando a los palestinos excediendo los límites que le concedió la ONU desde 1948.
La administración Trump publicó el viernes 23 de enero(2026) la nueva “estrategia de defensa nacional” del Pentágono. En una coyuntura que está lejos de ser trivial, después de una semana marcada por la crisis transatlántica más grave desde la creación de la OTAN en 1949.
El documento es mucho más hostil hacia los aliados que hacia los adversarios de los Estados Unidos, y expresa la visión del mundo trumpista, en la que no hay aliados ni enemigos permanentes, y donde solo cuenta la ley del más fuerte.(Maya, 2026)
Debería ahondarse las reflexiones sobre la soberanía estatal, inescindible para la existencia del Estado a nivel internacional.
Convergen dos soberanías (la estatal más la soberanía popular), sobre las cuales el Presidente de una República es el depositario principal.
La soberanía popular generó la aparición y reforma del Estado desde hace solo 235 años(en el contexto de 2025 años contados después de Jesucristo , víctima de la invasión de los romanos y de los judíos conspiradores desde el Sanedrín).
La soberanía popular, creadora de los poderes constituidos en todas las Ramas del Estado, en la Republicas democráticas o Estados-Nación que, reemplazaron las monarquías del modo de producción feudal; la soberanía popular actúa hacia adentro de cada país, y con la soberanía Estatal , operan las relaciones internacionales, por ende los tratados para el movimiento de la economía.
Colombia ha respetado la soberanía de los Estados vecinos y del continente, de esta manera es inaceptable la situación actual de amenaza a nuestra soberanía.
Colombia ha cumplido sus obligaciones de membresía con la ONU, por ello instaron al Consejo de Seguridad, para que intervenga a fin de evitar una confrontación violatoria del derecho internacional.
La multilateralidad no debe ser solamente la agrupación de países en bloque económicos, sino las decisiones de todos en el seno de la Asamblea General de la ONU, y no la manipulación desde el Consejo de Seguridad que sesga y desvía las sanciones o las omite, facilitando las posiciones de fuerza de los países parte, o aliados de las potencias con asiento propio en ese organismo.
Sin rodeos o perífrasis, sin retórica y almibaramientos, la ONU no funcionó y no funcionará hasta que la Asamblea General tenga el poder decisorio por mayoría simple
*Alberto Ramos Garbiras, Politólogo de la Univeridada Javeiana.
