Cali, febrero 11 de 2026. Actualizado: miércoles, febrero 11, 2026 17:30
Las ciudades y sus libros
“Te dejo la ciudad sin mí/ Me voy a andar el mundo sin ti”…
Fue el tema musical que cantaron “Los Ángeles Negros”, al despedirse de Chile, en 1970, cuando iniciaban su primera gira internacional.
La voz romántica de Germaín de La Fuente, intuyó que la ciudad era lo más preciado que un enamorado le podía confiar a su novia. Si el baladista cantó qué significaba la ciudad, en ella amó por vez primera, los escritores latinoamericanos narraron otros afectos citadinos.
Ciudad y libro, personifican un amor binario indisoluble, cada urbe tiene su novela emblemática, a veces dos, por ejemplo, Cali a “María”, de Jorge Isaacs y “¡Que viva la música!”, de Andrés Caicedo; Jefferson (Yoknapatwha) a “El ruido y la furia”, de William Faulkner; Chiquilistlán (Comala) a “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo; Aracataca (Macondo) a “Cien años de soledad”, de García Márquez; Lima a “La ciudad y los perros”, de Vargas Llosa. Las ciudades también tienen poetas: Buenos Aires a Jorge Luis Borges, Santiago a Pablo Neruda, La Habana a José Martí, Medellín a León de Greiff.
Luz Mary Giraldo refiere el tema, titulado “Ciudades escritas”; Santiago Gamboa, “Ciudades al final de la noche”; Ángel Rama, titulaba “La ciudad letrada”; Fernando Savater, “Las ciudades y los escritores”; Guillermo Cabrera Infante, “El libro de las ciudades”; Alfonso Carvajal, “Poemas urbanos”.
Cali, la ciudad hacinada de habitantes deshabitados, otrora fue villorrio agradable. Cuando paso por Terrón Colorado, mi corazón palpita y añorando la apacible vereda, tarareo “Pueblito Viejo”:
“Pueblito de mis cuitas, de casas pequeñitas/ Por tus calles tranquilas corrió mi juventud/ allí un día aprendí a querer”…
