Cali, noviembre 3 de 2026. Actualizado: martes, noviembre 3, 2026 12:15

Rosa María Agudelo, Columnista

Las esculturas del Obrero

Rosa María Agudelo

La polémica por las esculturas de la salsa en el barrio Obrero habla muy bien del control social que están ejerciendo los caleños.

Más allá de las críticas y los memes, hay dos exigencias: calidad y transparencia.

La primera tiene que ver con el parecido de las esculturas con los artistas homenajeados. Son ídolos de la salsa, personajes con quienes los visitantes quieren tomarse una fotografía.

En este caso, el arte no es subjetivo.

Se trataba de representar a Celia Cruz, no a alguien parecido. En los museos de cera, precisamente, el atractivo está en la fidelidad de las figuras.

La Alcaldía respondió bien a las críticas retirando la escultura para hacerle ajustes. Una decisión que demuestra que escucha a los ciudadanos.

La segunda exigencia es la transparencia. Los caleños quieren saber cuánto costó la transformación del Obrero, pero de manera discriminada. No basta con anunciar una inversión superior a $20.000 millones. Particularmente, interesa conocer el valor de cada escultura. Son 12.

Algunos las compararon con productos de Temu. Una manera sarcástica de cuestionar la relación entre calidad y precio. Y tratándose de recursos públicos, la pregunta es legítima.

Más en una ciudad con tantas necesidades y baja capacidad de inversión.

Cali necesita más atractivos turísticos. La renovación del Obrero es una buena iniciativa y sus habitantes merecen disfrutar de un espacio recuperado, que también pueda atraer visitantes y dinamizar la economía.

Por eso me gusta esta polémica. Los caleños no están rechazando el proyecto. Están exigiendo que se haga bien y que las cuentas sean claras.

Una ciudadanía que exige calidad y precio obliga a las administraciones a elevar sus estándares.

Entonces, ¿Cuánto costó cada escultura? Yo también quiero ese dato.

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martes 3 de noviembre, 2026
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