Cali, febrero 3 de 2026. Actualizado: martes, febrero 3, 2026 23:07

Célimo Sinisterra

Los negros que hicieron posible la abolición de la esclavitud

Célimo Sinisterra

Durante siglos se ha difundido la idea de que la abolición de la esclavitud fue una concesión humanitaria otorgada por imperios ilustrados o líderes europeos “benevolentes”.

Sin embargo, esta versión de la historia invisibiliza a los verdaderos protagonistas del proceso: los propios pueblos negros, que lucharon, resistieron, se organizaron y arriesgaron sus vidas por su libertad.

El abolicionismo no nació en los parlamentos, sino en los cuerpos encadenados, la espalda lacerada, las manos llenas de callos, las humillaciones, el hambre y la muerte en las plantaciones, en los barcos negreros y en las comunidades que se negaron a aceptar la condición de mercancía humana.

En esta oportunidad ocuparemos parte de nuestro tiempo para recordar hechos y personajes que fueron decisivos en los procesos independentistas y abolicionistas.

Frederick Douglass

Figuras como Frederick Douglass, esclavizado estadounidense, demostraron el poder de la palabra como arma política. Su autobiografía Narrative of the Life of Frederick Douglass conmovió a la sociedad norteamericana y desenmascaró la brutalidad del sistema esclavista.

De igual manera, Harriet Tubman, símbolo de valentía, desafió al régimen al liderar el Ferrocarril Subterráneo, salvando a más de 300 personas de la esclavitud.

Sojourner Truth

Con su célebre discurso “¿Acaso no soy una mujer?”, articuló una crítica profunda que unió raza y género, dejando claro que la opresión tenía múltiples rostros.

Olaudah Equiano

En el ámbito británico, este brillante e intelectual negro usó su autobiografía como denuncia directa del comercio de esclavos, influyendo en la abolición de este tráfico en el Imperio.

En el Caribe y América Latina, la lucha fue aún más radical.

Toussaint Louverture

Encabezó la Revolución Haitiana, el único proceso en la historia donde esclavos derrotaron a imperios y fundaron un Estado libre.

José Antonio Aponte

En Cuba, conspiró contra el sistema colonial español y fue ejecutado por ello.

Zumbi dos Palmares

En Brasil, sostuvo durante décadas una comunidad libre de esclavizados, enfrentando al poder portugués.

Andrés Petit

En Venezuela, integró la lucha independentista con la causa antiesclavista.

También desde la cultura y la literatura surgieron voces decisivas.

Benkos Biohó

Líder cimarrón del siglo XVII, fue el fundador de un lugar histórico llamado San Basilio de Palenque en Colombia, el primer pueblo libre de América.

Benkos, nacido en África (Guinea-Bissau), escapó de la esclavitud en Cartagena y organizó una resistencia armada, convirtiéndose en un símbolo imperecedero de libertad afrodescendiente antes de ser ejecutado en 1621 mediante un engaño por parte del gobernador de Cartagena.

Se dice que este negro llegó a tener más de 3.000 soldados en su ayuntamiento y que casi lleva a la ruina a los hacendados blancos, porque cada día eran arrebatadas de la servidumbre familias enteras que oficiaban como esclavizados.

Gaspar Yanga, precursor de la libertad de América

A menudo simplemente Yanga o Nyanga, fue un esclavizado cimarrón convertido en líder de la rebelión de negros por su libertad en lo que ahora es México, durante el período temprano de conquista española.

Yanga, quien fuera un miembro de la familia real de Gabón en aquel entonces, escapó en 1570 a las montañas de difícil acceso.

Allí se convirtió en el jefe de una banda de esclavizados fugitivos como él. Ahí vivió por más de 30 años fugitivo, sobreviviendo de la caza, la pesca, recolectando frutos silvestres y capturando las caravanas que llevaban mercancías a Veracruz.

Aunque al principio solo contaba con un grupo pequeño, él y su gente construyeron un poblado veracruzano al que se fueron uniendo más fugitivos.

El palenque donde vivían se llamó San Lorenzo de los Negros. Por esta valentía, este negro pasa a la historia por ser el primer precursor de la independencia de América.

Estos líderes demuestran una verdad incómoda para la historia oficial: los pueblos negros no fueron salvados, se liberaron.

La abolición no fue un regalo, fue una conquista arrancada al poder mediante rebelión, pensamiento crítico, organización colectiva y resistencia espiritual.

Reconocer este legado no es solo un acto de justicia histórica; es también una forma de comprender que la libertad nunca ha sido otorgada desde arriba, sino construida desde abajo, por quienes se niegan a aceptar la opresión como destino.

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viernes 30 de enero, 2026
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