Cali, octubre 22 de 2026. Actualizado: jueves, octubre 22, 2026 21:31

Célimo Sinisterra

Los olmecas eran negros y vivieron en América 1.500 años a. C.

Célimo Sinisterra

Durante 500 años se ha dicho que los negros que hoy pueblan el continente americano fueron traídos de África a través del océano Atlántico, en la llamada trata de negros y el malungaje.

Pues bien, esa es una historia, sobre todo, mal contada, que está presente en los contenidos educativos y que durante años ha sido impartida en la cátedra de Historia.

Sin embargo, al echar un vistazo al pasado, descubrimos que no fue exactamente así.

Esta parte del mundo, es decir, el continente americano, antes de la llegada de Colón a estas tierras, ya estaba habitada.

Por lo menos 30.000 años antes de Cristo ya vivían los Caral en lo que hoy es Perú; los zapotecas, toltecas y olmecas, en lo que actualmente conocemos como Mesoamérica.

Estas civilizaciones ocuparon gran parte del hemisferio y eran autónomas, con sus propias leyes, hábitos y costumbres.

También se dice que existían sabios a quienes llamaban amautas o calmécac, según las distintas tradiciones y culturas.

Los olmecas

La cultura olmeca fue una civilización que se desarrolló durante el período Preclásico de Mesoamérica.

Sus primeras manifestaciones se remontan aproximadamente a 1.500 años antes de Cristo.

Aunque se han encontrado vestigios de su presencia en amplias zonas de Mesoamérica, se considera que el área cultural olmeca abarcó principalmente el sureste del actual estado de Veracruz y el oeste de Tabasco, en México.

En este sentido, es necesario hacer la aclaración de que el etnónimo «olmeca» fue empleado por los arqueólogos para identificar a esta cultura y no debe confundirse con el de los olmeca-xicalancas, un grupo que floreció durante el período Epiclásico en sitios del centro de México, como Cacaxtla.

Muchos etnólogos e investigadores se han ocupado de estudiar las enormes cabezas olmecas que han sido encontradas en diferentes sitios arqueológicos y que constituyen uno de los mayores legados escultóricos de esta civilización.

Resulta interesante comparar los rasgos de los rostros humanos de personas negras contemporáneas con las expresiones faciales representadas en las cabezas olmecas.

Para algunos investigadores, las similitudes son de gran importancia y permiten plantear la hipótesis de que, miles de años antes de la llegada de Colón a esta parte del mundo, poblaciones de origen africano o con rasgos que hoy asociamos con pueblos africanos pudieron haber ocupado estos territorios.

Se estima que los indicios más antiguos de la cultura olmeca son de alrededor del año 3000 a. C., mientras que los más recientes corresponden aproximadamente al año 400 a.

C. La civilización olmeca se constituyó principalmente alrededor de tres grandes centros ceremoniales: San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes, además de manifestarse en otros sitios, como Laguna de los Cerros.

El centro olmeca más antiguo es San Lorenzo, cuya etapa de mayor desarrollo se sitúa aproximadamente hacia el año 1150 a. C. Se encuentra en el municipio de Texistepec, en la cuenca del río Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz.

El florecimiento de la cultura olmeca en este sitio comenzó alrededor del año 1150 a. C., época de la que datan gran parte de las esculturas y elementos arquitectónicos que caracterizan a esta cultura, muchos de los cuales todavía se conservan.

San Lorenzo fue saqueado alrededor del año 900 a. C., y las esculturas monumentales sufrieron intentos de destrucción.

Algunas fueron enterradas y otras trasladadas al centro ceremonial.

No obstante, todavía se conservan numerosas figuras con las características expresiones olmecas, las cuales dan cuenta de una civilización cuya representación artística ha sido objeto de numerosos debates sobre su posible relación con poblaciones africanas.

Poco o nada se habla de esta interpretación en algunos espacios de la historiografía tradicional, restándole importancia a una cultura cuyo legado tiene un enorme significado para la historia y, especialmente, para las comunidades afrodescendientes.

El centro ceremonial de Tres Zapotes fue el último en desarrollarse.

Es también el más conocido porque sobrevivió hasta una época más cercana.

Sin embargo, la civilización olmeca que se desarrolló allí correspondió a una cultura que ya se encontraba en decadencia y no al período de esplendor que habían vivido los centros ceremoniales anteriores.

Sin duda alguna, la apariencia de las enormes cabezas olmecas ha llevado a algunos investigadores y autores a sostener que los olmecas eran negros.

Esta conclusión se basa, principalmente, en la observación de sus rasgos faciales y en comparaciones con poblaciones africanas contemporáneas.

Asimismo, al investigar algunos de los vestigios arqueológicos encontrados en Mesoamérica, se pueden identificar representaciones, hábitos y costumbres que algunos autores consideran semejantes a los que todavía se evidencian en determinados pueblos africanos.

La discusión continúa abierta. Lo que sí resulta indiscutible es que la civilización olmeca dejó un legado extraordinario que merece ser estudiado con mayor profundidad y desde diferentes perspectivas, sin prejuicios y sin excluir las preguntas sobre el origen, la diversidad y las posibles conexiones de los pueblos que habitaron América mucho antes de la llegada de los europeos.

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