Cali, octubre 21 de 2026. Actualizado: miércoles, octubre 21, 2026 16:58
¿Petro puede terminar preso?
¿Podría el expresidente Gustavo Petro terminar en la cárcel por hechos ocurridos durante su gobierno?
La pregunta vuelve a ponerse sobre la mesa a raíz de una nueva denuncia presentada contra el exmandatario ante la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, esta vez por el denominado Pacto de Valledupar.
Como se recordará, la polémica surgió por las denuncias sobre supuestas presiones a exjefes paramilitares para que hicieran acusaciones contra dirigentes políticos como Álvaro Uribe Vélez, Germán Vargas Lleras y el hoy presidente Abelardo De la Espriella.
A raíz de lo revelado por el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso y la exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez, los congresistas Carol Borda, Enrique Gómez, Germán Rodríguez y Sara Castellanos, de Salvación Nacional, presentaron una denuncia formal para que se investigue la eventual responsabilidad de Petro.
Los denunciantes plantean que desde el Gobierno Nacional se habrían impartido instrucciones a funcionarios y asesores para promover declaraciones contra esos dirigentes durante reuniones realizadas con antiguos comandantes de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, en Valledupar, durante 2025.
También advierten sobre la posible utilización de espacios institucionales de la política de paz para perseguir objetivos político-electorales.
Sin embargo, Gustavo Petro niega los señalamientos. El expresidente publicó el documento firmado por exjefes paramilitares y delegados de su gobierno al término de la reunión de Valledupar, en el que se habla del compromiso con la verdad, la justicia, la reparación de las víctimas y el cierre del proceso de paz entre el Estado y las extintas AUC.
Ahora bien, más allá de esta controversia, la nueva denuncia abre una discusión jurídica y política: ¿qué tendría que ocurrir para que un expresidente de Colombia termine procesado, condenado y eventualmente privado de la libertad?
La posibilidad entusiasma a los opositores más radicales de Petro y preocupa a sus seguidores más fervientes.
Pero ni el deseo de unos de verlo preso ni la convicción de otros de que es intocable tienen valor jurídico.
Petro acumula alrededor de 200 denuncias ante la Comisión de Acusación, aunque esa cifra no significa que existan 200 investigaciones activas ni mucho menos que se haya demostrado responsabilidad en esos casos.
En Colombia existe un procedimiento constitucional para investigar y juzgar a quienes ocuparon la Presidencia de la República, y ese procedimiento tiene varias etapas.
¿Pero cuál es el camino para que un expresidente pueda terminar en la cárcel?
Lo primero que hay que tener claro es que, por hechos cometidos durante el ejercicio de la Presidencia y relacionados con sus funciones, los expresidentes conservan un fuero constitucional especial, establecido en los artículos 174 y 235 de la Constitución.
Por eso, la Fiscalía no puede investigarlos y llevarlos directamente ante un juez penal como ocurre con los ciudadanos que no tienen ese fuero.
El procedimiento comienza en la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, que debe examinar la denuncia y determinar si existen fundamentos para formular una acusación.
Si la Comisión encuentra mérito, el asunto debe pasar a la plenaria de la Cámara, que decide si acusa formalmente al expresidente ante el Senado.
Después viene otra etapa: el Senado debe conocer la acusación y adoptar la decisión que corresponda…
Pero hay algo importante: el Senado no puede condenar a un expresidente a prisión.
Si los hechos constituyen delitos y se cumplen los requisitos constitucionales para continuar el proceso penal, el caso pasa a la Corte Suprema de Justicia, que es la autoridad competente para juzgarlo y, eventualmente, imponer una condena.
Es decir, para que Petro termine preso por hechos relacionados con el ejercicio de la Presidencia, no basta con que alguien presente una denuncia ni con que la Comisión de Acusación abra una investigación.
Tendrían que superarse varias etapas en el Congreso y llegar a un proceso penal ante la Corte Suprema, en el que se demuestre su responsabilidad.
Por eso, aunque suene muy fácil decir que Gustavo Petro puede terminar preso, llevar a la cárcel a un expresidente no es nada fácil.
Hay, sin embargo, un elemento político que podría cambiar el panorama para Petro.
Tradicionalmente, la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes suele estar presidida por un congresista cercano al gobierno de turno y contar con mayorías afines al Ejecutivo.
Pero esta vez hay una diferencia: Petro ya no está en el poder y el actual gobierno está en manos de su principal contradictor político, Abelardo De la Espriella…
¿Podría este nuevo escenario hacer que las denuncias contra Petro tengan un trámite diferente en la Comisión de Acusaciones y terminar complicándole la situación jurídica al expresidente?

