Cali, noviembre 5 de 2026. Actualizado: jueves, noviembre 5, 2026 20:59

Jaime Alberto Leal Afanador

Santander: siempre adelante, ni un paso atrás

Jaime Alberto Leal Afanador - Rector UNAD

Santander produce envidia “de la buena”, como decimos, por su cúmulo de riquezas, bondad de sus gentes, diversidad, atractivos turísticos y productividad.

Su capital Bucaramanga, conocida como la “Ciudad Bonita” o la “Ciudad de los Parques”, es una urbe, con un muy agradable clima, menores congestiones y conflictos que los de las principales capitales del país, y muy amplia cobertura de servicios públicos, seguridad, desarrollo tecnológico y oferta educativa.

A diferencia de la mayoría de departamentos en los que la cultura, el turismo y la economía se concentran en sus capitales, muchos de los 87 municipios de Santander ofrecen muy diversos desarrollos, atractivos turísticos, historia y productividad.

Por ejemplo, Barrancabermeja, distrito especial y el centro más importante de refinación de petróleo del país; Barichara, que por su arquitectura en piedra es considerado como el pueblo más bello de Colombia; San Gil, reconocido como el sitio, por excelencia, para hacer turismo de aventura; Girón, centro histórico colonial muy bien conservado; Curití, y su trabajo en fique; Vélez, y su industria de bocadillo; y municipios como San Vicente de Chucurí, Malagá, El Carmen de Chucurí, Rionegro, Landázuri y Cimitarra, como principales centros de producción de cacao de todo el país, entre otros.

La geografía en este departamento de 30 mil kilómetros cuadrados (el promedio nacional es de 35 mil), no hace fácil el tránsito entre municipios, pero la región cuenta con un importante desarrollo de infraestructura que permite disfrutar de todos los climas, mesetas, valles y bosques andinos, páramos (como el de Santurbán con una enorme riqueza hídrica) y cañones (como el del Río Chicamocha, que lleva al Parque Nacional con el mismo nombre), además del Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes.

Dos presidentes de la República (Custodio García Rovira y Aquileo Parra), empresarios como Carlos Ardila Lülle, Alejandro Galvis y Armando Puyana, compositores como José Alejandro Morales, y literatos como Pedro Gómez Valderrama entre miles más, son oriundos de una región donde la música también ha destacado por los aportes y vínculos de la guabina y el tiple.

Cada región colombiana tiene una particular gastronomía, y la de Santander es, tal vez, una de las más diversificada: el cabrito, las hormigas culonas, el mute, la carne oreada, la pepitoria, el bocadillo veleño y las obleas florideñas, entre otros muchos platos típicos, hablan muy bien de la comida de esta región.

El espacio físico de esta columna me limita para seguir describiendo las bondades de Santander, como el maravilloso Cañón del Chicamocha, es rico en recursos naturales, productivos y culturales, convirtiéndolo en uno de los departamentos más equilibrados entre naturaleza, historia, empresa y producción.

Aunque Santander tampoco se libra del conflicto social, el narcotráfico, la extorsión, los grupos armados, la violencia contra líderes sociales en sus municipios en el Magdalena Medio, y la desatención estatal en algunos aspectos e impactos sobre empleo, salud, educación y programas de atención social, tales como los de la masiva migración venezolana.

Además, hay que contarlo, es el departamento donde más tiembla. Allí hay un nido sísmico donde hay movimientos constantes de las capas tectónicas.

Afortunadamente, pese al mucho movimiento, desde hace más de medio siglo no ha habido terremotos que lamentar.

Esa resistencia suma al espíritu combativo, recio y emprendedor heredado de los habitantes de la provincia del Socorro, los Comuneros, quienes, liderados por José Antonio Galán, produjeron el levantamiento popular más importante contra la Corona Española en 1781.

No en vano, aunque no haya una historia oficial o decreto que lo haya legalizado, se dice que el lema de Santander es «siempre adelante, ni un paso atrás», mismo que dos siglos después usó en campaña el inmolado líder bumangués Luis Carlos Galán.

Todos conocemos el carácter recio y la claridad verbal de los santandereanos en todos sus asuntos.

Son independientes y, para otros, algo tercos, pero sobre todo directos, francos, autónomos, poco amigos de las reverencias y estrictos defensores de sus ideas.

En honor de Santander, una estrofa de su himno, escrito por Pablo Rueda Arciniegas, “¡Hijos de Santander, adelante! / ¡Ni un paso atrás, siempre adelante! / Que la libertad es tu herencia, / y el honor tu estandarte”.

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