Cali, noviembre 3 de 2026. Actualizado: martes, noviembre 3, 2026 21:26
A un año de las elecciones, la Alcaldía de Cali no tiene favorito
En las cuentas de los analistas y matemáticos de la política hay más de 20 nombres en el sonajero de posibles candidatos a la Alcaldía de Cali en las elecciones de 2027.
Entre ellos hay de todo. Algunos ya decidieron que serán candidatos -aunque pocos lo han anunciado públicamente-, otros contemplan la posibilidad, pero todavía están tanteando el terreno para determinar si se meten o no en la competencia, y también están aquellos que tienen muchas ganas de ser candidatos, pero no cuentan con los votos ni con los recursos necesarios para embarcarse en una campaña.
…Y, por supuesto, no faltan los nombres que otros ponen a sonar para ver qué pasa.
Pero más allá de la cantidad de aspirantes, hay una lectura política interesante detrás de semejante proliferación de nombres: la Alcaldía de Cali todavía no tiene dueño y, por ahora, tampoco tiene favorito.
Ni siquiera hay dos o tres figuras que permitan anticipar que la competencia electoral será entre determinados candidatos.
Y esto recuerda lo que ocurrió en la campaña presidencial de 2026.
Cuando faltaba un año para las elecciones, el sonajero de posibles candidatos a la Presidencia de la República superaba los 30 nombres.
Quienes aparecían en los primeros lugares de las incipientes encuestas no registraban porcentajes significativos y Abelardo De la Espriella, quien finalmente ganó las elecciones, estaba por debajo del margen de error.
Es decir, quien terminó ganando la Presidencia ni siquiera aparecía adelante cuando comenzó a tomar forma la competencia. ¿Por qué no podría ocurrir algo similar en Cali?
La conclusión parece demasiado obvia, pero tiene implicaciones políticas importantes: quienes hoy cuentan con mayores presupuestos, maquinarias más grandes o una trayectoria política más amplia no necesariamente serán quienes lleguen a la recta final con las mayores opciones.
Esto significa que alguno de los aspirantes que hoy parecen pequeños, que algunos consideran unos loquitos o que ni siquiera son tomados en serio, podría terminar dando la sorpresa.
Incluso podría aparecer alguien que todavía no haya destapado su nombre.
Y es que las nuevas dinámicas de la política, marcadas por el mundo digital, la inteligencia artificial y la manipulación de las emociones, hacen que las ventajas tradicionales no sean necesariamente suficientes para ganar una elección.
Ahora bien, hay varios factores que serán determinantes para definir el rumbo de la competencia por la Alcaldía de Cali:
Uno de ellos será la disputa entre el petrismo y el abelardismo, es decir, entre quienes buscan representar en Cali las ideas del expresidente Gustavo Petro y quienes pretendan convertirse en los candidatos del presidente Abelardo De la Espriella.
Esa confrontación entre izquierda y derecha seguramente tendrá un papel importante, pero no será el único elemento que influya en las elecciones.
También será decisiva la popularidad o impopularidad con la que llegue Abelardo De la Espriella a ese momento.
Si el presidente conserva una imagen favorable, podría beneficiar a quienes se identifiquen con sus ideas, pero si ocurre lo contrario, llevar sus banderas podría convertirse en una desventaja electoral.
Algo similar sucederá con el alcalde Alejandro Eder.
Dependiendo de la imagen que tenga su administración cuando se acerquen las elecciones, los caleños podrían darle una oportunidad a una candidatura que represente el continuismo o, por el contrario, inclinarse por alguien que prometa un cambio frente a su gobierno.
Por ahora, al menos desde la lógica del análisis político, parece más probable que el continuismo enfrente dificultades, pero falta mucho para saber cuál será el ambiente electoral de 2027.
Sin embargo, hay un factor que podría pesar incluso más que las simpatías o antipatías hacia Petro, De la Espriella o Eder: el terremoto del 10 de agosto.
¿En qué condiciones estará Cali cuando llegue el momento de elegir al próximo alcalde? La respuesta a esa pregunta podría determinar buena parte del clima político de la ciudad.
Si para entonces la reconstrucción avanza y los caleños perciben que la ciudad está saliendo adelante, el ambiente electoral podría estar marcado por el optimismo.
Pero si persisten los problemas derivados del terremoto, las necesidades de los damnificados y las dificultades de recuperación económica, el pesimismo podría convertirse en un factor decisivo.
Y allí aparecerá una oportunidad para quien logre entender e interpretar mejor el momento que esté viviendo Cali.
Porque más allá de las maquinarias, los presupuestos y los respaldos políticos, quien sepa conectar con las emociones y las preocupaciones de los ciudadanos, utilizando las nuevas herramientas de comunicación, podría meterse en la pelea y dar la sorpresa.
Por eso, aunque hoy algunos aspirantes parezcan tener más ventajas que otros, sería prematuro reducir la competencia por la Alcaldía a unos pocos nombres.
Falta conocer quiénes serán realmente candidatos, cómo se alinearán las fuerzas políticas, cuál será la imagen de los gobiernos nacional y municipal y, sobre todo, en qué condiciones estará Cali después del terremoto.
Pero hoy, como están las cosas, la Alcaldía de Cali puede ser para cualquiera.

