Cali, octubre 7 de 2026. Actualizado: miércoles, octubre 7, 2026 16:56

Wilson Ruiz Orejuela

Viajar por Colombia es invertir en Colombia

Por: Wilson Ruiz Orejuela

Mientras unos hacen las maletas, otros hacen cuentas.

Para miles de familias colombianas, esta semana significa descanso, viajes y tiempo en familia; para hoteles, restaurantes, transportadores, comerciantes y pequeños empresarios de las regiones, significa una oportunidad para vender más, generar ingresos y sostener empleos.

La semana de receso demuestra que el turismo no es simplemente una actividad para pasarla bien, es una de las formas más directas de mover la economía de los territorios.

Esta semana, millones de estudiantes y sus familias tienen la posibilidad de salir de sus ciudades y conocer otros lugares del país. Y cuando una familia se desplaza, el impacto económico se multiplica.

El gasto no termina en el hotel. Empieza en el transporte, continúa en un restaurante, pasa por una tienda, un parque, un museo o un atractivo natural y puede terminar en las manos de un artesano, un guía turístico, un conductor o un pequeño comerciante.

Esa cadena es precisamente la que hace del turismo una actividad tan importante para las regiones.

Las cifras muestran la magnitud de esta temporada.

Cotelco proyecta una ocupación hotelera nacional del 61,7 % durante la semana de receso. Cartagena espera 102.456 viajeros por vía aérea, de los cuales 88.334 serían nacionales y 14.122 internacionales, además de una ocupación hotelera cercana al 65,6 %.

Solo desde el muelle La Bodeguita se proyecta movilizar 18.066 pasajeros hacia la zona insular.

Son números que permiten entender que detrás de una semana de vacaciones existe un movimiento económico considerable.

Pero sería un error pensar que los beneficios se quedan únicamente en los grandes destinos.

Una de las mayores oportunidades de Colombia está precisamente en llevar ese flujo turístico a las ciudades intermedias, los municipios pequeños y las zonas rurales.

Tenemos pueblos con arquitectura, gastronomía y patrimonio; regiones con ríos, montañas, páramos y playas; territorios con festividades, tradiciones y una enorme riqueza cultural que todavía no hacen parte de los principales circuitos turísticos del país.

Por eso también hay que hablar de las condiciones que necesitan nuestras regiones para aprovechar esta oportunidad.

No basta con tener paisajes extraordinarios. Un destino turístico necesita vías adecuadas, conectividad, servicios públicos, seguridad, señalización, aeropuertos funcionales y una oferta organizada.

Nadie puede pretender convertir un municipio en un gran destino si llegar hasta él es una dificultad, si no existen suficientes alojamientos o si los visitantes no encuentran una oferta formal y competitiva.

El impacto se entiende mejor cuando se mira el turismo como una cadena y no como una cifra aislada de ocupación hotelera.

El sector turístico aporta alrededor del 2,5 % del PIB de Colombia y genera más de 1,5 millones de empleos, de acuerdo con cifras oficiales del sector.

Por eso, una temporada como esta tiene un efecto que va mucho más allá de llenar habitaciones: aumenta la demanda de transporte, restaurantes, comercio, entretenimiento y servicios.

En regiones donde buena parte de la economía depende de pequeñas y medianas empresas, unos días de mayor circulación de visitantes pueden representar ingresos importantes para cientos de familias.

Y hay otro dato que merece atención: el turismo receptivo en Colombia viene mostrando una dinámica importante.

Entre enero y agosto de 2026, el país recibió más de 4,5 millones de visitantes internacionales, según cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Esto demuestra que Colombia no solamente tiene una demanda turística interna, sino también una oportunidad creciente para atraer recursos del exterior hacia sus territorios.

El desafío está en que ese crecimiento no se concentre en unos pocos destinos.

Si logramos distribuir mejor los visitantes entre las regiones, el turismo puede convertirse en una herramienta para reducir brechas territoriales y generar oportunidades donde tradicionalmente han faltado otras actividades económicas.

Por eso, esta semana no solamente deberíamos mirar cuántos colombianos salen de vacaciones, sino cuánto puede ganar Colombia cuando esos colombianos deciden viajar por Colombia.

Tenemos un país que no necesita inventarse destinos: los tiene.

Lo que necesita es conectarlos, fortalecerlos y hacer que sus comunidades sean protagonistas de esa actividad.

Cuando los colombianos viajan por Colombia, también ayudan a mover Colombia, hacer del turismo una política permanente de desarrollo puede ser una de las maneras más concretas de lograr que la economía llegue donde más se necesita.

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