Cali, octubre 9 de 2026. Actualizado: viernes, octubre 9, 2026 16:04
La atención a los damnificados del terremoto no puede limitarse a ayudas temporales. Cali necesita soluciones efectivas para las familias que siguen sin un lugar digno donde vivir.
Dos meses después, nadie debería vivir en carpas
Dos meses después del terremoto, en Cali no debería haber familias viviendo en carpas.
Sin embargo, todavía las hay, como ocurre en Altos de Santa Elena, donde algunos damnificados siguen durmiendo sobre colchonetas, dependiendo de ollas comunitarias y esperando una solución que les permita recuperar algo tan elemental como un lugar seguro donde vivir.
Es cierto que dos meses es poco tiempo para reconstruir una ciudad después de una tragedia de semejante magnitud y no se puede pretender que todas las familias hayan recibido una vivienda nueva.
Pero sí es tiempo suficiente para que las soluciones temporales de alojamiento estén funcionando y lleguen a quienes las necesitan.
Y allí aparecen problemas que requieren respuestas inmediatas.
Hay damnificados que aseguran no haber recibido los subsidios de arrendamiento y otros para quienes el monto resulta insuficiente frente a los precios del mercado.
A esto se suma que muchas familias perdieron también sus fuentes de ingreso y encuentran dificultades para conseguir quién les arriende una vivienda, porque no pueden demostrar ingresos ni presentar los fiadores exigidos.
De poco sirve anunciar un subsidio si sus beneficiarios no pueden convertirlo en un techo.
Además, el problema no se limita a quienes permanecen en carpas. Hay muchas familias arrimadas donde parientes o amigos, durmiendo en sofás o hacinadas, con cuatro o cinco personas compartiendo una habitación.
Que no estén en la calle no significa que hayan recuperado condiciones dignas de vida.
La Alcaldía informa sobre entrega de mercados, acompañamiento psicológico, atención social e inspecciones técnicas. Son esfuerzos necesarios, pero no reemplazan las soluciones de vivienda.
La Alcaldía tiene que identificar qué está fallando, agilizar los subsidios, revisar su suficiencia y encontrar mecanismos que permitan superar las barreras para acceder a un arrendamiento.
La reconstrucción definitiva tomará tiempo, pero la atención inmediata no puede seguir esperando.
Cali no puede acostumbrarse a ver damnificados viviendo en carpas ni asumir que quienes están arrimados ya resolvieron su situación.
Dos meses después, es hora de que los anuncios se traduzcan en soluciones concretas.

