Cali, agosto 5 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 5, 2026 15:17
La posesión presidencial es una oportunidad única para construir una relación cercana con un Gobierno nacional del que la región espera, por fin, respaldo en seguridad, infraestructura y desarrollo.
Cali debe aprovechar el gesto histórico de De la Espriella
Resulta difícil entender que existan sectores de Cali empeñados en buscarle el lado negativo a uno de los hechos más importantes y esperanzadores que haya vivido la ciudad en su historia reciente.
Que el presidente electo Abelardo de la Espriella haya decidido posesionarse en Cali constituye un hito histórico para la capital del Valle del Cauca y un reconocimiento al papel estratégico del suroccidente colombiano dentro del país.
Por eso no tiene justificación que, por simples intereses políticos y electorales, algunos pretendan descalificar este acontecimiento o restarle importancia.
Esa actitud no solo es mezquina, sino profundamente injusta con una ciudad que durante años ha reclamado mayor presencia del Gobierno Nacional.
El simbolismo de esta decisión es enorme.
El presidente electo ya anunció, además, que Cali será una de las sedes alternas de la Presidencia de la República, lo que abre la posibilidad de una relación mucho más cercana entre el Gobierno Nacional y una región que durante los últimos cuatro años se sintió abandonada.
Hay que decirlo con claridad, pese a la amplia votación que Gustavo Petro obtuvo en Cali y en el Valle del Cauca, su gobierno fue un gobierno ausente para esta región.
Cali quedó prácticamente sola frente a la crisis de seguridad, el deterioro del sistema de salud y la falta de respaldo para proyectos estratégicos de infraestructura.
Peor aún, varias decisiones adoptadas desde el Gobierno Nacional terminaron fortaleciendo a las organizaciones criminales que hoy afectan gravemente la tranquilidad del suroccidente colombiano.
Precisamente por eso, la prioridad de los dirigentes políticos, de los gremios, de los empresarios y de toda la dirigencia regional debe ser aprovechar este gesto del presidente electo para construir una relación sólida con el nuevo gobierno.
Lo inteligente no es descalificar una oportunidad histórica, sino convertirla en resultados concretos para Cali, el Valle del Cauca y todo el suroccidente.
Bienvenido sea el presidente Abelardo De la Espriella a Cali.
Ojalá su posesión marque el comienzo de una etapa distinta, con un Gobierno Nacional cercano a una región que durante demasiado tiempo esperó una mano que nunca llegó.

