Cali, agosto 5 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 5, 2026 15:17
Asocaña asegura que la cogeneración podría cubrir hasta el 74 % del déficit
La biomasa de caña, un aliado estratégico para evitar un racionamiento de energía en Colombia
Mientras Colombia se prepara para enfrentar un posible Fenómeno de El Niño que podría poner bajo presión el sistema eléctrico nacional, la agroindustria de la caña plantea que la cogeneración con biomasa puede convertirse en uno de los principales aliados para reducir el riesgo de un eventual racionamiento de energía.
Así lo afirma Claudia Calero, presidenta de Asocaña, quien sostiene que la energía producida a partir del bagazo de caña constituye hoy un respaldo estratégico para el sistema eléctrico colombiano gracias a su capacidad de complementar la generación hidroeléctrica precisamente cuando las condiciones climáticas reducen el nivel de los embalses.
“La cogeneración a partir del bagazo de caña es un respaldo estratégico para el sistema eléctrico colombiano, especialmente durante coyunturas como las generadas por el fenómeno del Niño. Su mayor ventaja es que complementa la generación hidroeléctrica, lo que demuestra la importancia de que Colombia cuente con una canasta energética diversificada, en la que distintas fuentes se complementen y reduzcan la vulnerabilidad del sistema frente a la variabilidad climática”, explicó.
Actualmente, la agroindustria de la caña dispone de una capacidad de cogeneración de 372 megavatios (MW).
De ese total, 180 MW son entregados directamente al Sistema Interconectado Nacional, mientras que los 192 MW restantes abastecen el consumo de los propios ingenios azucareros, evitando que esa demanda tenga que ser atendida por la red eléctrica nacional.
Desde el punto de vista de la confiabilidad del sistema, ambos aportes tienen el mismo efecto: liberar capacidad para atender la demanda del resto del país.
¿Dónde está el desafío?
La importancia de esa capacidad se hace más evidente cuando se compara con los escenarios proyectados por el operador XM.
Según esas estimaciones, un Fenómeno de El Niño severo podría generar déficits de potencia de entre 500 y 1.200 MW durante las horas de mayor consumo.
Frente a ese panorama, la cogeneración de la agroindustria de la caña podría aportar una capacidad equivalente a entre el 31 % y el 74 % de esa brecha.
“Aunque no resuelve por sí sola el problema, la cogeneración a partir de caña de azúcar puede cubrir una fracción significativa del déficit y convertirse en uno de los principales recursos para fortalecer la confiabilidad del sistema y reducir el riesgo de racionamientos”, señaló Calero.
Sin embargo, para que ese potencial pueda crecer, el principal desafío no está en la tecnología disponible sino en las condiciones regulatorias.
La presidenta de Asocaña afirma que Colombia tiene capacidad para ampliar la generación de energía mediante biomasa, pero numerosos proyectos permanecen represados por demoras en licenciamientos ambientales, permisos y procesos de conexión a la red eléctrica.
A ello se suma que el actual marco regulatorio, según el gremio, aún no reconoce plenamente el valor que aporta la cogeneración en términos de energía firme, confiabilidad y seguridad energética.
“Hoy la cogeneración no solo produce electricidad renovable, sino que está disponible precisamente cuando el sistema enfrenta mayores restricciones”, enfatizó.
Por ello, Asocaña considera prioritario agilizar los trámites para nuevos proyectos, crear incentivos regulatorios que promuevan nuevas inversiones y reconocer de manera explícita el papel que cumple esta tecnología dentro de la planeación energética nacional.
La dirigente gremial sostiene que la cogeneración debe ocupar un lugar permanente dentro de la estrategia colombiana de seguridad energética y no verse únicamente como una solución coyuntural.
Reglas claras
Los estudios de confiabilidad muestran que el mayor riesgo para el sistema ocurre durante las horas pico de consumo, cuando disminuye o desaparece la generación solar y los embalses pueden encontrarse limitados por la sequía.
En ese escenario, la biomasa ofrece una ventaja diferencial: genera energía de forma continua y despachable, permitiendo complementar simultáneamente la generación hidroeléctrica y la energía solar.
Actualmente, el sector aporta cerca de 179 MW de potencia firme al Sistema Interconectado Nacional y proyecta incorporar 70 MW adicionales durante los próximos tres años, lo que permitiría alcanzar cerca de 250 MW de potencia firme disponible para atender los momentos de mayor demanda.
Para Asocaña, ese crecimiento dependerá de contar con reglas claras, mayor infraestructura de conexión, mecanismos de financiación y una política pública que reconozca a la biomasa como uno de los pilares de la diversificación energética del país.
En un contexto de creciente incertidumbre climática, el gremio considera que acelerar estas inversiones no solo fortalecería la confiabilidad del sistema eléctrico, sino que contribuiría a reducir la vulnerabilidad de Colombia frente a futuras sequías y a construir una matriz energética más segura, renovable y resiliente.

