Cali, agosto 1 de 2026. Actualizado: sábado, agosto 1, 2026 00:22
¿El Partido del Tigre es una amenaza para el partido de Uribe?
Parte de los roces que han comenzado a verse entre el Centro Democrático, partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, y el movimiento Defensores de la Patria, creado por el presidente electo Abelardo De la Espriella, pese a la cercanía ideológica y a la buena relación que históricamente han tenido sus máximos dirigentes, tiene una explicación eminentemente electoral:
En el uribismo preocupa la posibilidad de que Defensores de la Patria se convierta en partido político.
La razón es sencilla ambas colectividades terminarían disputándose el mismo electorado: la derecha de opinión.
Todavía es imposible calcular cuánto terreno podría perder el Centro Democrático si surge un nuevo partido abelardista.
Sin embargo, sí parece claro que no existe un universo tan amplio de electores identificados con la derecha dura como para que aparezca una nueva fuerza política sin que la colectividad que hoy domina ese espacio termine cediendo parte de su respaldo.
La política colombiana ya vivió un fenómeno parecido:
Cuando el Centro Democrático apareció por primera vez en las elecciones legislativas de 2014, su irrupción representó un duro golpe para el Partido Conservador, que perdió buena parte de su votación de opinión y terminó cediendo trece curules en el Congreso de la República: cuatro en el Senado y nueve en la Cámara de Representantes.
Por eso, hoy resulta inevitable preguntarse cuál podría ser el efecto para el Centro Democrático si en las próximas elecciones debe competir con un partido que aspire a convertirse en la nueva referencia de la derecha colombiana.
Aunque el uribismo ha logrado construir estructuras políticas importantes en varias regiones del país, una parte considerable de su votación sigue siendo de opinión.
Y precisamente ese es el electorado al que también apelaría un partido surgido alrededor del presidente Abelardo de la Espriella.
Además, las principales banderas de ambos proyectos políticos serían prácticamente las mismas.
Si el nuevo gobierno logra mostrar resultados en materia de seguridad, como ocurrió durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez, el Centro Democrático dejaría de tener la exclusividad sobre uno de los temas que históricamente más lo ha identificado ante los electores.
Lo mismo ocurriría con la confianza inversionista, que todo indica será otra de las grandes apuestas del gobierno de De la Espriella.
En otras palabras, ambos tendrían que compartir banderas y, necesariamente, compartir electores.
Esto no significa que el Centro Democrático vaya a desaparecer, pero sí podría dejar de ser la primera opción para una parte de los ciudadanos que hoy encuentran en ese partido la principal representación de la derecha colombiana.
De todas formas, todavía es muy temprano para sacar conclusiones.
Al final, el tamaño que alcance un eventual partido abelardista dependerá, en buena medida, de cómo le vaya al gobierno del presidente De la Espriella…

