Cali, agosto 4 de 2026. Actualizado: martes, agosto 4, 2026 17:11
La mentira del fraude: ¿la estrategia de Petro para 2027?
A solo cuatro días de entregar el poder, el presidente Gustavo Petro volvió a insistir en que hubo fraude en las elecciones presidenciales.
Lo hizo nuevamente sin presentar pruebas concluyentes y respaldando sus afirmaciones en una exposición en la que incluso elevó a la condición de experto electoral a un gestor de conciertos de rock, cuya presentación terminó dejando errores tan elementales como afirmar que Colombia tiene 150 mil municipios, cuando el país apenas llega a los 1.103.
Las denuncias conocidas son las mismas de las últimas semanas: supuestas inconsistencias en el censo electoral, mesas consideradas atípicas, incrementos en puestos de votación, cuestionamientos al software electoral y otras afirmaciones que, según el mandatario, demostrarían un fraude.
Sin embargo, mientras el presidente insiste en esa tesis, se conoció una auditoría realizada por el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (Capel), del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, una de las organizaciones internacionales de mayor reconocimiento en materia electoral, que concluyó todo lo contrario: no hubo fraude.
La auditoría evaluó los principales componentes del proceso, entre ellos los jurados de votación, los kits electorales, la biometría, el sistema de preconteo, el escrutinio, los formularios E-14, las actas E-11, los mecanismos de control, la infraestructura tecnológica y la consolidación de resultados…
La conclusión fue categórica: no se encontró evidencia de manipulación, fabricación o alteración sistemática de datos, tampoco se identificaron incumplimientos ni situaciones que hubieran afectado el funcionamiento de los componentes tecnológicos, operativos, logísticos y procedimentales auditados.
El informe –incluso– emitió un dictamen técnico favorable sobre la integridad y la trazabilidad del proceso.
Entonces surge inevitablemente la pregunta: ¿Por qué Petro insiste en un fraude que no existió y que no puede probar?
Desde el análisis político, todo parece indicar que la discusión no está dirigida a la pretensión imposible de lograr que se anule el resultado electoral, tampoco a convencer a la opinión pública en general de que hubo fraude…
El propósito del presidente sería mantener “caliente” a su nicho electoral, para conservar la base electoral sobre la cual buscará reconstruir el poder en las elecciones territoriales de 2027.
El petrismo perdió la Presidencia, pero intentará ganar espacios en alcaldías, gobernaciones, concejos y asambleas.
Para ello necesita una base electoral movilizada, convencida de que fue víctima de una injusticia y dispuesta a mantenerse activa políticamente en las calles.
En ese contexto, la tesis del fraude termina convirtiéndose más en una herramienta de movilización política que en un debate técnico sobre el proceso electoral.
No sería la primera vez que Gustavo Petro construye una estrategia política alrededor de la indignación.
Su ascenso al poder se dio gracias al malestar ciudadano frente al gobierno de Iván Duque, que fue capitalizado a través del estallido social.
Ahora, fuera del Gobierno, Petro parece necesitar un nuevo eje alrededor del cual mantener cohesionada a su base política.
Si esa lectura es correcta, el objetivo ya no sería demostrar un fraude, sino conservar viva una causa que mantenga movilizado a su electorado mientras llega la siguiente gran batalla electoral: las elecciones territoriales de 2027.

